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San Baudelio de Berlanga

Publicado por Laura Prieto Fernández

En la pequeña localidad de Casillas de Berlanga en la provincia de Soria (España), se encuentra la pequeña ermita de San Baudelio o San Baudilio de Berlanga; una pequeña construcción que se ha conocido con el sobrenombre de la Capilla Sixtina del arte mozárabe por albergar en su interior algunas de las pinturas más importantes de la época prerrománica.

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En realidad no hay demasiados datos contrastados acerca de su historia; parece ser que la ermita de San Baudelio de Berlanga dataría de la segunda mitad del siglo XI, en torno al año 1060, en un territorio que quedaba situado en la frontera entre las tierras ocupadas por los musulmanes y el territorio cristiano. Según las fuentes documentales a finales del siglo X apareció en la zona una comunidad monacal adscrita bajo la vocación de San Baudelio que custodiaban algunas de las reliquias del mártir. En 1136 se tiene noticia de que tanto el monasterio como una pequeña ermita pasaron a la diócesis de Sigüenza.

En la pequeña ermita de San Baudelio de Berlanga es visible la herencia de los maestros mozárabes. Se configura a través de un pequeño cuerpo de una sola nave rectangular con dos accesos, uno desde los pies realizado por un arco de herradura y otro a través de una pequeña puerta de acceso hasta la tribuna del coro. La nave se cubre con una bóveda de cañón fajada con arcos de herradura de tradición musulmana que se apoyan directamente sobre el paramento y en la zona central sobre un grueso pilar palmiforme que despliega sus nervaduras en distintas direcciones. Sobe la pilastras un pequeño espacio se abre como cámara del tesoro –influencia de la arquitectura prerrománica asturiana- que actúa de linterna y se cubre con un pequeño cupulín.

Desde la nave cinco escalones cobijados por un arco de medio punto dan acceso al pequeño rectángulo que actúa de ábside en San Baudelio. Éste se ha cubierto con bóveda de cañón y en el muro se ha horadado un pequeño ventanal en forma de arco de herradura que ilumina el interior. Los muros se decoraron con escenas que representaban al mártir, a San Nicolás y al Espíritu Santo. En la zona de los pies encontramos el coro, elevado sobre cinco columnillas sencillas que sustentan arcos de herradura y en cuyo interior encontramos una pequeña cueva que pudo albergar en su origen los restos de San Baudelio.

El interior del templo ha sido decorado con pinturas de frescos tanto en la bóveda como en las arcadas y el paramento. Se diferencian las manos de tres maestros distintos en todo el conjunto: el Maestro de Maderuelo es el autor de las decoraciones de la bóveda y las arcadas; el Maestro de San Baudelio autor de las escenas profanas –representaciones cinegéticas- que se combinan con la decoración religiosa y un tercer maestro cuya contribución es más humilde y al que se le han adscrito las pinturas del coro. Pese a los distintos maestros la decoración de esta pequeña ermita presenta un programa bien estructurado y sus pinturas son las más antiguas del prerrománico español.

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