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San Miguel de Lillo

Publicado por Laura Prieto Fernández

La iglesia prerrománica de San Miguel de Lillo es uno de los mejores de arquitectura prerrománica que ha llegado hasta nuestros días. Ubicada en Asturias el templo es un claro ejemplo de arquitectura palatina es decir, un templo que se ha levantado dentro de un conjunto palaciego, en este caso sería el conjunto monumental del Naranco formado por el primitivo palacio de Santa María del Naranco -posteriormente se consagraría como iglesia- y la iglesia de San Miguel de Lillo.

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El templo dataría del año 842 por lo que se encontraría dentro de la arquitectura del periodo ramirense y parece ser que en su origen debió de estar dedicada a San Miguel y a Santa María. La construcción fue realizada en sillares y sillarejos de piedra caliza. El templo sufrió importantes desperfectos en los que se perdió la zona de la cabecera y se destruyeron gran parte de las pinturas que decoraban sus muros.

De la zona que aún se conserva, se puede observar a los pies del templo la presencia de una tribuna regia, un lugar reservado al monarca desde donde éste pudiese presenciar los oficios con mayor intimidad. El acceso a la tribuna se realiza por una escalinata situada en el lateral de la puerta de los pies. Desde los pies arrancaban tres naves paralelas de las cuales la central era más estrecha y alta que las laterales y cubierta por una bóveda de cañón fajada similar a la que se encuentra en el piso superior del anejo palacio de Santa María del Naranco.

Las naves laterales también se han cubierto con bóveda de cañón y se separan de la nave central por columnas con capiteles cónicos y altas basas, un hecho bastante peculiar dentro de la arquitectura prerrománica asturiana donde lo más común es el uso de pilares como elementos de sustentación y también para separar las naves. En el exterior del templo aún son visibles los contrafuertes que debían de actuar como elemento sustentante de la composición y que en origen debieron tener mayor altura y grosor.

De San Miguel de Lillo conviene destacar no sólo los restos de su arquitectura sino también la decoración. Así encontramos relieves esculpidos en las jambas de las puertas de acceso los cuales están posiblemente basados en un díptico de origen bizantino que dataría del siglo VI d. C. y que actualmente se alberga en el Museo de San Petersburgo. Cada una de las jambas representa tres escenas figuradas en las que se representa a un domador con un león y a unos saltimbanquis. Parece ser que estas figuras cirquenses se utilizaron en Lillo al igual que en el relieve de San Petersburgo para destacar el carácter regio de las obras.

En cuanto a la decoración pictórica se presentan dos tipos de escenas: por un lado las que tienen motivos vegetales y arquitectónicos similares a las que podemos encontrar en Santullano y que serían de la época de Alfonso II y otras, mucho más novedosas, que representan figuras humanas y que datarían de época ramirense.

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