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San Trófimo de Arlés

Publicado por Laura Prieto Fernández

El templo de San Trófimo en la ciudad de Arlés es uno de los mejores ejemplos del estilo denominado como románico provenzal en el sur de Francia. Levantado a mediados del siglo XII el templo románico vendría a sustituir una construcción anterior del siglo V dedicada por aquel entonces a San Esteban. Sería en torno a 1152 cuando se trasladan los restos de San Trófimo al templo de San Esteban y éste pierde su nombre tradicional.

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Arlés era entonces una de las localidades más prósperas del sur de Francia y su templo, regentado por una comunidad monástica, ostentaba el título de catedral, sim embargo a principios del siglo XIX el obispo decidió trasladarse a la localidad de Aix y San Trófimo fue catalogada como iglesia parroquial. En ese mismo siglo, en torno a 1882, el papa León XII otorga al templo la clasificación de Basílica menor.

Se planteó en época románica la construcción de un templo que reflejaría la estética románica imperante en aquella época, pero que con el tiempo iría sufriendo distintas modificaciones. Parece ser que la construcción de la iglesia románica debió empezarse en la cabecera – casi siempre se hacía así para poder oficiar misa cuanto antes- y el transepto, posteriormente se levantarían las naves y el gran campanario. Aparece así un edificio sencillo con tres naves, de las cuales la central es más alta y ancha que las laterales, crucero marcado en planta y una cabeza tripartita con ábsides de medio punto que en época gótica fue sustituida por un coro gótico rodeado por una girola o deambulatorio mucho más ambicioso que la sencilla cabecera románica. En la intersección de la nave central con el transepto se levantó un gran campanario con ventanas que permitían la iluminación del interior del recinto.

Pero sin duda alguna lo más destacable y conocido del templo de Arlés es la fachada de la parte occidental que representa los episodios del Apocalipsis narrados en los evangelios de San Juan y San Mateo y que contrasta con la sencillez del paramento.

Organizada como si de un arco de triunfo se tratara aparece en el tímpano la representación del Juicio Final. Jesucristo resucitado aparece sedente en la mandorla o almendra mística y mientras que con una mano aparece en disposición de bendecir con la otra sostiene un libro. Aparece acompañado por el Tetramorfos, es decir la representación de los cuatro evangelistas a través de sus símbolos: así San Juan se representa por el águila, San Marcos por el león, San Mateo como un ángel y San Lucas como un toro. Los apóstoles aparecen representados en el friso que corre el dintel del tímpano pero también en las jambas y los nichos laterales. En el friso de la derecha están representados los condenados en las más diversas posturas y a la izquierda los salvados. El conjunto aparece completado con escenas de la vida de Jesús como la Anunciación, el bautismo de Cristo, la adoración de los Magos y pastores… además de pequeñas escenas relacionadas con la ciudad de Arlés.

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