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Iglesia de Santa Marta de Tera

Publicado por Laura Prieto Fernández

Que la ciudad de Zamora es uno de los núcleos urbanos más destacados del románico español, nadie lo pone en duda, no en vano la ciudad es uno de las ciudades que más iglesias románicas acumula. Sin embargo, esto no significa que en el resto de la provincia sean pocos los ejemplos que encontramos acerca del románico. La iglesia que aquí analizamos hoy, se encuentra a unos treinta kilómetros de la villa de Benavente, en un pequeño pueblo situado a las orillas del río Tera, en Santa Marta de Tera. La iglesia homónima tiene su origen vinculado al Camino de Santiago, concretamente al ramal sanabrés que los peregrinos que subían desde el Sur de la Península tomaban para ahorrarse unos kilómetros.

A lo largo del siglo X los obispos San Genadio y San Frontis participaron de la repoblación de los territorios del norte de Castilla promoviendo la apertura de numerosos cenobios y este se supone que es precisamente el origen del primer monasterio y del que hoy, tan solo se conserva su iglesia. Fue concretamente en torno al año 979 cuando por primera vez aparece mencionado el cenobio de Santa Marta de Tera en las fuentes documentales.

Nos encontramos ante un templo en el que se deja patente la tradición prerrománica asturiana y leonesa; se trata de una iglesia típicamente románica con planta de cruz latina de una sola nave y que se divide en tres tramos. El crucero está marcado en planta y alzado y el testero es recto cubierto por una bóveda de cañón.

Los expertos coinciden en señalar que en la construcción del templo hubo de haber dos etapas constructivas diferentes: una de ellas en torno al año 1077 donde se llevarían a cabo las obras de la cabecera y el cimborrio y una segunda etapa, ya en el siglo XII. Los estudios realizados al respecto plantean que o bien hubo algún derrumbe o que el templo, se quedase pequeño para el creciente número de feligreses que acudían.

En cuanto a la decoración del templo debemos hablar de un maestro que presenta especial destreza en el ámbito escultórico y que se le puede relacionar con el Taller de las Platerías que trabajó en la Catedral de Santiago o en el Templo de San Martín de Frómista.

Especial atención merece el efecto equinoccial que tiene lugar el 21 de Marzo y el 23 de Septiembre de cada año, cuando la luz del equinoccio entra por un pequeño óculo situado a la cabecera del templo e incide en un capitel que representa la Anunciación.

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