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Apolo Licio

Publicado por Laura Prieto Fernández

Las obras griegas y romanas han sido una continua fuente de inspiración para los arquitectos, pintores y escultores de todos los tiempos, las formas iconográficas de la Antigüedad Clásica han influido en la estética posterior quizás, más que ningún otro movimiento artístico. En este sentido no parece extraño pensar que pinturas del siglo XVI como la Venus de Urbino de Tiziano tenga su precedente más evidente en las Venus clásicas, no obstante no todas las iconografías han tenido la misma difusión y algunos modelos pueden ser quizás más desconocidos para el gran público.

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La obra que aquí analizamos hoy se trata de una escultura de bulto redondo que sentó las bases de una nueva iconografía para representar al dios Apolo, el Apolo Licio. Apolo era una de las figuras más destacadas en la religión panhelénica, hijo de Zeus y Leto, fue uno de los dioses más venerados por los griegos; causante de las enfermedades y las plagas Apolo también fue el dios de la sanación, de la Verdad o del Sol. Quizás sea todo ello lo que explique las múltiples representaciones iconográficas que han llegado hasta nosotros del joven dios.
En esta ocasión la iconografía del Apolo Licio es un modelo que, al contrario de lo que pudiese parecer por su nomenclatura no se corresponde con la región de la Licia sino que su nombre viene de una descripción realizada por el autor sirio Luciano, sobre una escultura de Apolo que se encontraba en una de los gimnasios o palestras de Atenas. En este modelo el dios del sol aparece representado de una manera relajada, apoyado sobre un objeto –normalmente un tronco de árbol o alguna piedra- mientras que lleva una de sus manos hacia la cabeza para tocarse el pelo, en un gesto adolescente que nos habla de la juventud del dios pero también de esos famosos cambios de humor asociados precisamente a su inmadurez.

Existen dos versiones distintas de la iconografía del Apolo Licio, por un lado encontramos una versión más adolescente del dios en la que su cuerpo aún no parece bien musculado, sino más bien lánguido y poco torneado. En otra de las versiones de este Apolo Licio encontramos sin embargo un apolo con un cuerpo bien definido, musculatura marcada y por tanto un aspecto más adulto.

Son muchas las hipótesis acerca de cuál es el origen de esta iconografía, pero parece ser que los expertos han determinado que es muy posible que la obra perteneciese a Praxíteles, uno de los escultores más destacados de la época clásica, cuyas obras marcan el inicio de un manierismo clasicista con formas cada vez más sensuales y provocativas, así como la afamada postura con el golpe de cadera que ha sido conocida como La Curva Praxiteliana.

La iconografía del Apolo Licio fue muy afamada en la Antigüedad de modo que esta se reprodujo en múltiples ocasiones, hasta nosotros han llego grandes obras escultóricas y pequeñas figuritas con la imagen del dios, así como un buen número de monedas de la época romana en las que se representa este modelo.

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