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Arqueta Sant Cugat

Publicado por Laura Prieto Fernández

Cuando hablamos de una arqueta o relicario nos referimos a una caja más o menos elaborada en la que se custodia algún tipo de reliquia con el fin de que los fieles pudiesen venerar los resto que contiene y su historia es tan antigua como la de la propia iglesia encontrando ya algunos ejemplos de relicarios en las primeras manifestaciones de arte paleocristiano. Así pues y desde hace muchos siglos las arquetas se engalanan con materiales nobles que nos permiten imaginar con tan solo mirarlas conocer la importancia de los elementos que contenían.

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En esta ocasión y después de haber analizado en entradas anteriores el monasterio de Sant Cugat y el claustro de del mismo nos disponemos a analizar la urna en la que se guardan los restos mortales del santo.

Sant Cugat o San cucufato fue un santo y mártir que llegó a la Península Ibérica desde su Sicilia natural en el siglo III para difundir la palabra de Jesucristo. El emperador Maximiliano ordenó su muerte, pero Dios intervino en diversas ocasiones hasta que el santo le rogó que le permitiese morir como un mártir y subir a los cielos.

En el año 1303 el abad del Monasterio de Sant Cugat Pons Burguet siguió el encargo que le había encomendado su predecesor: la construcción de una urna digna de recibir los restos del santo que allí se veneraban. Parece ser que este honroso encargo cayó en las manos de Joan de Génova, un artista de origen italiano, y de su ayudante Arnau Campredon.

Sin embargo cabe destacar que la pieza que hoy podemos observar en el Museo Diocesano de Barcelona no se corresponde con la arqueta original ya que durante el siglo XVIII fue reformada y rehecha con unas dimensiones menores que las originales pasando a medir ahora unos sesenta y tres metros de longitud y anchura y tan solo veintiséis centímetros de profundidad, mientras que en su diseño original era casi el doble. No obstante, las placas de metal repujado con escenas de la vida del santo sí que son originales aunque se han recortado para adaptarlos para las nuevas medidas.

Estilísticamente podemos señalar que la arqueta es un ejemplo significativo de orfebrería gótica con influencias de la escuela franco – francesa. Las placas que cubren la madera fueron realizadas en plata con una cobertura dorada y en ellas aparecen escenas de la vida del santo, desde sus predicaciones al martirio que le costó la vida.
Algunas de las escenas más destacables de la pieza las encontramos en la tapa como una representación de Jesucristo bendiciendo con la mano derecha, enmarcado por las formas de arquitectura gótica; en la pieza también aparecen otras escenas significativas como por ejemplo a San Cugat en la hoguera mientras que la mano de dios, dextera Domini, intercede por el santo salvándole la vida. La escena es observada por el emperador Maximiliano desde una esquina.

Categorías: Escultura, Gótica