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El moai de Hoa Hakananai’a

Publicado por A. Cerra

El emblema de la Isla de Pascua perteneciente a Chile y en una zona lejana del Pacífico Sur son sus gigantescos y enigmáticos moais. Estas grandes esculturas pétreas con rostro humano son magníficas pero sobre todo todavía hay muchos misterios que resolver tanto en cuanto a su significado como a su forma de realizarse y transportarse. Sin embargo, aunque parezca mentira no todas estas enormes figuras se encuentran en la isla. Hay alguna fuera de ella, como es el célebre Moai de Hoa Kakanani’a que se encuentra en el interior del British Museum de Londres.

Moai Hoa Hakananai’a

Este moai que alcanza una altura de 250 centímetros se realizó en basalto, un tipo de roca extremadamente dura. Y se supone que es procedente de la aldea de Orongo, la cual es uno de los lugares rituales de los antiguos pueblos de Rapa Nui, nombre original de la Isla de Pascua.

Esta aldea situada casi al mismo borde del cráter del volcán Rano Kau era un lugar de verdadera peregrinación ritual. De hecho, hoy en día Orongo es un sitio arqueológico muy destacado que guarda viejas casas, petroglifos, pinturas rupestres y hasta un antiguo observatorio astronómico.

Y el lugar comenzó a adquirir más importancia cuando los cultos relacionados con los moais iniciaron su paulatina decadencia, lo cual dejó un vacío de poder que obligó a generar nuevos rituales para elegir a los gobernantes de la isla. De ahí que el moai de Hoa Kakananai’a sea muy especial.

De alguna forma representa la unión de las viejas creencias con otras nuevas que surgieron en las que se honraba al hombre pájaro. De ahí que en su parte frontal aparezca el rostro habitual de los moais. Y a diferencia de otros, en este caso no solo está tallado el rostro. Todo el frente tiene la forma de un cuerpo humano. Mientras que en su zona posterior, lo que sería la espalda se vean grabados representando no solo a ese hombre pájaro (tangata manu), también se puede distinguir la figura de un remo de doble pala que se transformó en un símbolo de poder. Así como es fácil reconocer el grabado de una vulva, clara imagen de la fertilidad.

En definitiva que con todo eso, los expertos en este tipo de manifestación artística, han datado la pieza en un abanico bastante amplio de tiempo. Aproximadamente entre el año 1.000 y el 1.600.
No obstante, hoy en Orongo solo queda la base de este moai, que fue extraído en la segunda mitad del siglo XIX por marinos ingleses. Por eso popularmente también se le conoce como el “amigo robado”.

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