Arte

Estatua de la Libertad

Publicado por Laura Prieto Fernández

La estatua de la libertad es sin ningún género de dudas la obra escultórica más conocida en todo el mundo, de hecho este gigante se ha convertido en algo más que en un simple monumento conmemorativo, la Estatua de la Libertad es el símbolo de la ciudad de Nueva York y de los Estados Unidos de América.

Pese a que hoy es mundialmente conocida como La Estatua de la Libertad o más cariñosamente como Miss Liberty, su verdadero nombre fue La libertad iluminando al mundo. La obra se encuentra ubicada en una pequeña isla del río Hudson a tan sólo tres kilómetros de la ciudad de Nueva York conocida como Isla Libertad.

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Su origen se remonta a 1886 cuando Francia ofrece la estatua a Estados Unidos para conmemorar los cien años de la declaración de independencia del país americano, desde entonces se forjaba también, a través de la estatua, una relación de amistad entre los dos países. En su construcción intervinieron algunos de los arquitectos e historiadores franceses más importantes del momento, así su estructura interior fue planificada por el famosísimo Gustave Eiffel, Viollet le Duc – arquitecto y restaurador francés- se encargó de la selección de los materiales y supervisión de la obra y el escultor de la estatua fue Frédéric Auguste Bartholdi.

La base sobre la que se levanta la gran escultura fue realizada por Estados Unidos y está conformada por dos niveles distintos, en la zona inferior aparece una base con forma de estrellas de once puntas y cadenas rotas símbolo de la libertad; sobre ésta aparece otra base con forma de prisma rectangular.

La obra está inspirada en modelos de la antigüedad, la influencia del Coloso de Rodas resulta evidente en esta nueva revisión de los modelos clasicistas. Con sus más de cuarenta y cinco metros de altitud la obra representa a una figura femenina ataviada con una gran estola que cae en ampuloso pliegues. Coronando su cabeza aparece una diadema o corona con siete puntas que hacen referencia a los siete mares de la Antigüedad y veinticinco vanos representando a las gemas de la tierra. La mano derecha de la estatua se alza hacia el cielo sosteniendo una antorcha que se mantenía siempre encendida, ésta permitía que la estatua actuara en su origen como faro de los barcos que entraban en la bahía aunque algunos estudiosos la han relacionado con la importancia de la razón en el Siglo de las Luces o un símbolo de masonería. El brazo izquierdo se mantiene pegado al cuerpo sosteniendo una tablilla en la que aparece inscrita en números romanos 4 de julio de 1776, fecha de la Declaración de la Independencia.

Eiffel se encargó de crear un esqueleto interno en hierro que soportara las láminas de cobre que conformaban la epidermis de la estatua; es precisamente la oxidación de las láminas de cobre lo que ha conferido en muy poco tiempo el color verdoso a la gran escultura. Las placas fueron trabajadas según la técnica de repousse que consistía en el martilleado de las placas metálicas independientes que posteriormente se ensamblarían en USA.

Categorías: Escultura, Vanguardias Artísticas del siglo XX

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