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Estela del rey Ezana

Publicado por A. Cerra

La ciudad de Aksum en Etiopía fue la capital de un vasto imperio comercial basado en el control marítimo de la zona del mar Rojo y esta área del océano Índico, la península Arábiga y el Cuerno de África.

De aquel reino próspero nos han llegado muchas leyendas y también interesantes restos arqueológicos, como los que hoy se conservan en la propia ciudad de Aksum donde está el llamado Parque de lasEstelas. Una amplia extensión con cientos de estelas pétreas de diversos tamaños y con muy variadas inscripciones y elementos ornamentales. Pues bien, una de las más llamativas es la denominada Estela del rey Ezana II, la cual también sería la última en construirse ya que lleva el nombre del monarca que a mediados del siglo IV instauró la religión cristiana en este territorio, y con ello dejaron de levantarse este tipo de monumentos funerarios.

Estela del rey Ezana

La estela del rey Ezana además es una de las más altas, con sus 21 metros de altura. Si bien hay otras dos que la superan, son el Obelisco de Aksum con 24 y la Gran Estela de casi 35 que acabó por derrumbarse.

Este tipo de estelas son monolíticos, es decir, están hechos a partir de un único bloque de piedra, que por lo tanto es muy pesado. De hecho se especula con esta piedra de granito se extraería de una cantera relativamente cercana, a unos 4 kilómetros de distancia y para traerla hasta aquí y posteriormente erigirla en su posición vertical se emplearía la fuerza animal de un buen grupo de elefantes.

En cuanto a la decoración de la Estela de Ezana se puede distinguir en su parte baja una puerta falsa, así como a lo largo de su recorrido hay una especie de casetones rehundidos que serían la representación de las nueve cámaras funerarias que había en el interior de la tumba real. Y es que estas estelas tenían una intención funeraria.

Además de esta estela, el nombre de este rey también aparece vinculado a una curiosa piedra con inscripciones en tres idiomas distintos: el sabeo (una especie de árabe antiguo), el yehén (un dialecto etíope perdido) y el griego clásico. Y precisamente gracias a este último podemos comprender lo que relata, que no es otra cosa que las glorias militares de este próspero reino africano rodeado de misterios y también de leyendas. Por ejemplo, se dice que aquí se guardó el Arca de la Alianza, o que en Aksum estuvo el mítico palacio de la Reina de Saba.

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