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Kore del Peplo

Publicado por Laura Prieto Fernández

La kore de Peplo es una de las mejores muestras escultóricas de la estatuaria arcaica griega, realizada en torno al 540 a.C. en mármol procedente de la isla de Paros, un material muy cotizado en la época por su color blanquecino y casi libre de impurezas. La escultura mide unos 120 cm y es atribuida a un conocido escultor ático quién también realizaría la escultura del Caballero Rampín. A lo largo del XIX se realizaron diversas excavaciones en la antigua Acrópolis ateniense, el fruto de estos laboriosos trabajos fue el hallazgo de una serie de esculturas entre las que destacan una singular serie de figuras femeninas conocidas como Kore o Korai en plural.

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La kore o Korai eran esculturas que representaban a jóvenes oferentes; estas figuras eran ofrecidas a los dioses como exvotos por parte de algunas de las familias más importantes y adineradas de la polis llegando a ser muy numerosas. Durante esta época apareció también la versión masculina de estas Korai, los llamados Kurós que eran una representación de jóvenes atletas divinizados. Ambos prototipos sufrirán una profunda evolución a lo largo de los años desembocando en una escultura naturalista y realista durante el periodo clasicista.

Las Korai siempre aparecen representadas vestidas por lo que para los historiadores se han convertido en una fuente inestimable de conocimiento sobre la moda o vestimenta de la época. De hecho, la Kore de Peplo recibe su nombre gracias a la fina túnica que, anudada bajo el pecho, cae elegantemente y cubre su cuerpo.

Las deudas de los kurós y aún en mayor medida de las Korai con la estatuaria egipcia son evidentes; la koré de Peplo no alcanza las formas realista que se trabajaran en la estatuaria clasicista sin embargo su expresionismo ya se hace latente y la elegancia de sus formas denotan la preocupación del artista por alejarse de los modelos más tradicionales.

El peplo o vestimenta irá evolucionando con el paso de los siglos hasta alcanzar la perfección más realista en los paños mojados de Fidias, pero hasta entonces se puede observar como durante el periodo jónico los pliegues de los vestidos se hacen cada vez más acusados dejándose intuir la anatomía femenina. El peplo o vestimenta de esta kore aún se corresponde con modelos dóricos: el cinturón que se ciñe en la cintura y apenas deja intuir el pecho cayendo recto hasta los pies. Parece ser que éste, al igual que toda la escultura, se encontraba policromado.

La sencillez de su vestimenta contrasta con el exquisito trabajo que el escultor hace en el cabello y rostro de la joven oferente. El cabello trabajado con la técnica del trépano aún conserva cierta simetría y en su rostro hay atisbos de la típica sonrisa arcaica y ojos almendrados, pero la Kore de Peplo es muchísimo más fina y elegante que sus contemporáneas, las facciones son más cuidadas y realistas y su porte más natural. Bajo el brazo derecho la joven porta una especie de ánfora que evita la sensación de bloque típica de la estatuaria arcaica.

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