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Monumento a Sibelius en Helsinki

Publicado por A. Cerra

Jean Sibelius (1865 – 1967) es todo un referente de la cultura finlandesa. Un compositor de música clásica que recreó numerosas partituras ambientadas en los paisajes y la cultura de este país escandinavo. E incluso compuso piezas que se han vinculado con los sentimientos más patrióticos de esta nación. De manera que cuando falleció en el año 1957, había recibido numerosos honores, entre ellos un parque que lleva su nombre en el distrito de Taka-Töölö de Helsinki, la capital finesa.

Monumento a Sibelius

Pero tras su muerte se decidió convocar un concurso artístico para que diversos creadores hicieran sus propuestas y así levantar un gran monumento conmemorativo del compositor en ese mismo Parque Sibelius. Tras muchas deliberaciones y problemas, la ganadora del encargo resultó ser una mujer, la artista finlandesa Eila Hiltunen (1922 – 2003).

Cuando se inauguró la obra en 1967, el resultado no pudo ser más polémico. Por esa forzada unión entre lo abstracto y lo figurativo que plantea, ya que a un lado hay un pequeño busto del músico, mientras que la parte más emblemática del monumento son el conjunto de tubos de acero inoxidable que crean un cuerpo informe que pesa unas 24 toneladas. En total son más de 600 tubos cilíndricos huecos,soldados entre sí para unirse en un haz en el que van variando sus alturas y disposición.

Desde el principio esos tubos se identificaron con los de un órgano, sin embargo se criticó porque Sibelius había escrito muy pocas obras para tal instrumento. También hay quien los relaciona con los espesos bosques fineses que tanto inspiraron al músico. Al igual que le inspiraron muchos pasajes musicales los bellos cristales de hielo del paisaje nórdico y que también podemos relacionar con esa masa tubular. E incluso los hay que ven ecos de los efectos de las famosas auroras boreales que se ven más allá del Círculo Polar Ártico.

El caso es que las interpretaciones son varias, y la propia autora nunca explicó el porqué de esas formas. Tan solo aportó un título: Pasión por la Música. Así que quizás su objetivo era precisamente ese, que como la música su escultura también inspirará a cada cual unas sensaciones, recuerdos o ideas. A lo cual también ayuda que sea una obra que se puede tocar, incluso transitar, ya que se puede pasar bajo los tubos y tener una perspectiva de lo más sugerente del conjunto.

El hecho es que la polémica y las críticas a la obra duraron un tiempo, e incluso hoy en día se dice que está demasiado escondida en una zona verde tan amplia como el Parque Sibelius. Sin embargo, es innegable que se ha convertido en una de las imágenes más emblemáticas de Helsinki, de manera que el propósito de homenajear a Sibelius está más que conseguido. Y no solo aquí, ya que una réplica escala del mismo monumento también se puede ver a escala en la sede parisina de la UNESCO.

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