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Ninfa de Fontainebleau de Cellini

Publicado por A. Cerra

Este altorrelieve en bronce lo realizó el escultor y orfebre italiano Benvenuto Cellini, entre 1542 y 1543, durante su segundo viaje a Francia. Y fue un encargo del rey Francisco I para decorar el tímpano de una puerta en el Palacio de Fontainebleau, aunque en la actualidad se encuentra en el Louvre. También durante ese viaje y por encargo del monarca hizo un impresionante salero que está entre las mejores piezas de vajilla que se hayan creado jamás.

Ninfa de Fontainebleau de Cellini

Ninfa de Fontainebleau de Cellini

Pero volviendo a la Ninfa de Fontainebleau, vemos un gran relieve que nos presenta a la diosa Diana cazadora, la cual está tumbada y desnuda, mientras con uno de sus brazos está abrazando a un ciervo con una enorme cornamenta. Unos cuernos tal vez excesivos, pero es que el escultor los aumentó con toda la mala intención del mundo, ya que con ellos quería burlarse del marido de su modelo, con la cual se estaba acostando.

Ese espíritu de burla no solo lo vuelca contra el marido de su modelo y amante, sino que también a ella misma le hace posar en una postura tremendamente incómoda, para que mostrar que esa relación tiene algo de dominación y sadismo. Y es que detrás de esta imagen hay una apasionada historia de celos, sexo y orgullo.

En realidad, Catalina, el nombre de la modelo, era la amante de Cellini y vivía con él, pero un buen día descubrió que le engañaba, precisamente con el contable del artista.

Se cuenta que Cellini lo descubrió, y dado su carácter violento, fue a echárselo en cara a la mujer. Y ella para defenderse le acusó de “haberla utilizado al modo italiano, o sea, como un sodomita”. Aquello constituía un grave delito en la Francia de la época, y de hecho si se le juzgaba culpable podía acabar con la pena de ser quemado en la hoguera.

Sin embargo, Cellini salió inmune de aquella acusación, y decidió como vengarse. Se dedicó a seguir a Catalina y su amante, hasta que los pilló juntos, y bajo amenazas, los obligó a casarse y no solo eso, sino que también obligó a que Catalina posará para él de nuevo en su Ninfa.

Pero no acaba la cosa aquí, sino que sigue complicándose. De hecho, aunque parezca increíble, Cellini y Catalina volvieron a ser amantes, y él se reía de ella, hasta le pegaba y es que definitivamente, tanto a ella como a él, les excitaban los juegos masoquistas. Pero tal vez llegaron a un punto de no retorno, y la mujer acabó por abandonarle sin que estuviera concluido por completo el relieve.

Faltaban todavía dos figuras de Victorias para los laterales (que no han llegado hasta nuestros días). Y para esas figuras usó una modelo de 15 años, a la cual dejó embarazada y le dio la primera hija reconocida a Cellini.

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