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Orlando furioso de Duseigneur

Publicado por A. Cerra

Orlando furioso de Jean Bernard Duseigneur

Esta escultura de Duseigneur desde que se presentó públicamente en el Salón de 1831, se convirtió en la máxima representación del espíritu del Romanticismo. O así lo definió uno de los críticos más destacados de la época, el escritor Teophile Gautier.

Y eso que la obra que se presentó no fue más que el modelo de yeso previo al bronce, y es que la figura que hoy se expone en el Museo del Louvre fue fundida muchos años después, en 1867, y lo hizo el hijo del escultor que se encargó de venderla al Estado francés, quién inicialmente la expuso en los Jardines de Luxemburgo, y de forma definitiva se trasladó a su emplazamiento actual en el Louvre de París.

El Romanticismo siempre tuvo en la Edad Media un buen motivo de inspiración. Y el arte de Duseigneur es un estupendo ejemplo, incluso él mismo, que tenía por nombre Jean Bernard, pero se hacía llamar Jehan, un nombre muy medieval.

El caso es que para esta obra buscó la inspiración en una obra literaria del italiano Ariosto, quien había descrito bajo otro punto de vista al gran héroe francés del famoso Cantar de Roland. Así que vemos al guerrero tras ser vencido no por sus enemigos, sino por el amor frustrado a la princesa Angélica.

Orlando está furioso por la traición y quiere librarse de las ataduras con la que sus propios compañeros le han reducido para contener toda su furia. Es una escena de lo más violenta, con todo su cuerpo retorcido por la fuerza que está haciendo, por unas manos que se agarran al suelo y un rostro de enloquecido. Sin duda, una escena de máxima expresión romántica, de unos sentimientos desbordados. Está loco de amor y nadie sabe qué puede pasar.

Lo cierto es que hay una emoción enorme en la obra, tanto física por el excelente muestrario de músculos y posturas tensas del cuerpo, como psíquica por la furia que transmite la cara del personaje.
Es dramatismo puro, y una metáfora perfecta de uno de los temas más queridos por el arte romántico: la posibilidad de cada cual para liberarse y así poder dar rienda suelta a la pasiones, a la creatividad y a toda la fuerza interior.

No obstante, hay un elemento que también se puede entender como un guiño al arte más académico, y es la idea de presentarnos a ese personaje medieval, pero desnudo. Sin las armaduras con las que generalmetne aparecen este tipo de personajes. Es cierto que esa desnudez le sirve a él para componer un cuerpo de músculos y gestos cargado de expresividad, pero también es una manera de vincularlo con la escultura clásica y querida por la el arte académico, sin olvidar que Duseigneur se nos muestra aquí como un verdadero superdotado para la representación anatómica.

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