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Abesti Gogora IV de Chillida

Publicado por A. Cerra

Esta es un obra sorprendente para todos aquellos que solo conozcan al escultor vasco Eduardo Chillida por sus creaciones más emblemáticas. Este artista es uno de los grandes escultores del panorama artístico internacional de la segunda mitad del siglo XX gracias a sus monumentales creaciones que ubica al aire libre, en muchas ocasiones a base de materiales metálicos como es el caso del Peine de los Vientos de San Sebastián, y otras veces experimentando con un material mucho más propio de la arquitectura, la ingeniería y la obra civil como es el hormigón que usó en grandes obras como el Lugar de Encuentros o su Elogio al Horizonte en la costa de la ciudad asturiana de Gijón.

Abesti Gogora IV de Chillida

Abesti Gogora IV de Chillida

Sin embargo, Chillida no solo hizo obras de unos formatos enormes y monumentales, trabajando el hierro, el acero o el hormigón. También tiene obras en piedra y en madera como esta perteneciente a la serie Abesti Gogora (Hacia lo alto, en euskera) y que es la número cuatro de esa serie.

Se trata de una creación que realizó entre los años 1960 y 1966, y que se expone en un museo realmente fascinante. El Museo de Arte Abstracto de Cuenca, una pequeña ciudad española de la región de Castilla La Mancha que atesora una increíble colección de artistas españoles de la abstracción, y no solo escultores como Eduardo Chillida, sobre todo pintores de la talla de Antonio Saura, Manolo Millares, Antoni Tapiés o Rafael Canogar.

Pero volviendo a la obra de Chillida. Estamos ante una escultura que según él mismo dijo es un canto a la energía cósmica, para lo cual recurre a inspirarse en los útiles más rurales y tradiciones, uniendo de este modo la labor artesanal de tallar la madera, con el trabajo similar que en otras ocasiones hacía con el hierro y la piedra.

En realidad, la madera es el material por antonomasia de los creadores vascos, ya que es una tradición muy propia de la zona, lo que les permitía a los más modernos emparentarse con sus ancestros rurales. De ahí que en obras como estas, Chillida sea capaz de unir el aspecto de una talla muy rural con unas formas que evocan el arte cubista, sobre todo por la forma en que va imbricando los volúmenes muy geométricos de la obra. Pero ese Cubismo al mismo tiempo lo convierte en algo orgánico, ya que renuncia a las aristas vivas y agudas, y opta por redondearlas.

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