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Puerta del Beso de Brancusi

Publicado por A. Cerra

Puerta del Beso de Brancusi

Estamos ante una obra medio arquitectura medio escultura que forma parte de un conjunto creativo y monumental más amplio que realizó el artista Constantin Brancusi en un parque de Targu Jiu, una ciudad de su Rumanía natal.

Es su propia versión de los grandes arcos triunfales de otros tiempos, desde la época de los romanos hasta los tiempos de Napoleón. Pero Brancusi en vez de dedicarlo a evocar victorias militares, le dan un tema mucho más romántico: el beso.

Un tema que por otra parte le inspiró algunas de sus obras más icónicas. Pero a diferencia de su escultura El Beso, aquí estamos ante una interención de porte monumental. Es una obra que supera los 5 metros de altura y los 6 de anchura. Todo ello realizado en piedra de travertino.

Su forma recuerda a las puertas, con unas columnas muy anchas que sustentan una especie de tejado. Y sobre esa superficie, tanto de las columnas como de la parte superior hay símbolos del beso, que básicamente son dos mitades de un círculo.

Esta obra junto a la Columna Infinita y la Mesa del Silencio, ubicadas en el mismo parque, forman este curioso conjunto monumental que hizo en 1938. Y es un particular homenaje a los sucesos de la Primera Guerra Mundial, pero no se trata de hablar de victorias ni de grandes generales como se hacía en otro tipo de arcos. El propósito de Brancusi se relaciona más con el triunfo de la vida y del amor. Y eso que la hizo en un tiempo ya prebélico, con la amenaza cada vez más incipiente del nazismo en Alemania.

Lo cierto es que con el paso del tiempo, el conjunto de Targu Jiu ha ido adquiriendo más simbolismo, viendo los acontecimientos que se sucedieron tras su realización. Es una especie de canto a la vida, y sobre todo a un modo de vivir en paz y en armonía.

Y en ese mensaje también inciden las otras dos obras del parque. Ya que la Mesa del Silencio es precisamente eso, una mesa donde sentarse y dejar pasar el tiempo, y sobre todo hablar con el resto de las personas que se sientan en ella. Una invitación al diálogo antes que al enfrentamiento.

Mientras que la Columna Infinita el propio Brancusi la describió como una muestra de gratitud sin fin hacia los soldados que pierden su vida en la batalla.

Posiblemente el mejor homenaje a la Puerta del Beso se lo haya dado el paso del tiempo, ya que se ha generado la leyenda, de que al atravesarla hay que darle un beso a la persona que tengamos al lado, si no nos atacará la mala suerte.

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