Arte
Inicio Escultura, Gótica Reloj Astronómico de Praga

Reloj Astronómico de Praga

Publicado por Laura Prieto Fernández

En el centro de la Plaza de la Ciudad Vieja de Praga encontramos una de las obras de ingeniería más destacadas de la Edad Media europea, el antiguo Reloj Astronómico de Praga. Esta singular pieza que data de los inicios del siglo XIV, atrae a la ciudad a un buen número de turista cada año y es uno de los monumentos más significativos de la ciudad. El famoso reloj se encuentra en la antigua sede del ayuntamiento de Praga –radnice- que estaba conformada por cuatro edificios diferentes edificados en estilo gótico y renacentista; de los cuatro edificios la torre, que data de 1364, es sin lugar a dudas el más destacado de todos ellos.

640px-Prague_-_Astronomical_Clock_Detail_3

Si bien es cierto que la historia de este afamado reloj se encuentra relativamente bien documentada, podemos asegurar que a menudo en el origen de la pieza se ha entrelazado la historia y la leyenda. De las tres partes que componen el reloj (las figuras, el cuadrante astronómico y el calendario circular) parece ser que el cuadrante es el más antiguo de todas ellas datando de 1410. La obra sería realizada por el matemático Sindel y el maestro relojero Kadan y a finales de ese mismo siglo, en torno al año 1490, se añadirían las figuras decorativas y el calendario circular. Según cuenta la leyenda, el alcalde de Praga cegó al maestro que completó el reloj Jan Ruze con el fin de que la obra nunca pudiese ser copiada, el ayudante de Ruze enfurecido por lo ocurrido a su maestro metió su propia mano en la maquinaria del reloj para estropearlo aun perdiendo su extremidad. Sea como fuere, lo cierto es que a lo largo de la historia el reloj ha sufrido importantes intervenciones no sólo en su maquinaria sino también en cuanto a su aspecto externo y decoración, así por ejemplo a lo largo de los siglo XVII y XIX se fueron añadiendo nuevas figuras que decoraban la estructura externa de esta singular pieza.

En el cuadrante astronómico que se ha configurado como si de un astrolabio se tratase, se marcan las horas del día y las posiciones del sol y la luna además de otros elementos astronómicos. Está compuesto por dos anillos, uno con la representación de las horas y otro para el zodiaco, y los iconos del sol y la luna. A lo largo de los siglos, se han realizado diversas restauraciones y mejoras en el cuadrante astronómico para asegurar su precisión y funcionamiento continuo. En 1865, se llevó a cabo una restauración significativa que incluyó la reparación de los mecanismos internos y la renovación de la pintura y los detalles decorativos.

En cuanto a la estatuaria encontramos cuatro alegorías que representan la vanidad, la muerte, la lujuria y la avaricia. Durante las horas en punto las cuatro figuras adquieren movimiento y de las ventanas rectangulares que quedan sobre el cuadrante astronómico desfilan los doce apóstoles en carrillón, es el conocido como Paseo de los Apóstoles. Estas figuras no solo representan conceptos abstractos, sino que también reflejan las preocupaciones y valores de la sociedad medieval. La figura de la muerte, por ejemplo, sostiene un reloj de arena, recordando a los espectadores la inevitabilidad del paso del tiempo.

En el año 1870 el pintor Josef Manés incorporó a la construcción un calendario así como cuatro pequeñas esculturas que lo flanquean y representan a un ángel, un filósofo, un astrónomo y un cronista. En doce tondos con fondo dorado se representan los doce meses del año con clara influencia de la estética medieval; bajo estos tondos otros doce círculos presentan la representación de los signos del zodiaco. El conjunto se cierra con un pequeño tondo central que representa la imagen del ayuntamiento. Además del calendario, Manés también añadió detalles ornamentales que enriquecieron aún más la apariencia del reloj, haciendo de él no solo una herramienta funcional sino también una obra de arte.

El Reloj Astronómico de Praga no solo es un testimonio de la habilidad técnica y artística de sus creadores, sino también un reflejo de la historia y la cultura de la ciudad. A lo largo de los años, ha sido testigo de numerosos eventos históricos, desde celebraciones hasta conflictos, y ha resistido el paso del tiempo gracias a los esfuerzos de conservación y restauración. En la actualidad, sigue siendo uno de los principales atractivos turísticos de Praga, fascinando a visitantes de todo el mundo con su complejidad y belleza. Cada hora, cuando los apóstoles desfilan y las figuras cobran vida, el reloj ofrece un espectáculo que conecta a los espectadores con el pasado, recordándoles la rica herencia cultural de la ciudad y la ingeniosidad de sus antepasados.