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Shiva danzante

Publicado por A. Cerra

Esta escultura originaria de la India se realizó en bronce a lo largo del siglo XII, y hoy en día es uno de los tesoros del arte oriental que posee el prestigioso Rijksmuseum de Amsterdam, en Holanda.

En la religión hinduista hay tres divinidades que destacan sobre el resto. Una de ellas es Brahma, que es el alma y el creador del universo. Y acompañándole en los más alto del olimpo hindú están Visnu y Shiva. El primero vendría a ser el conservador del mundo, mientras que Shiva sería su opuesto, el destructor.

Shiva danzante

Shiva danzante

En este bronce se representa a Shiva, que no obstante es una deidad que tiene el poder de destruir el universo pero con el fin de hacerlo renacer. Es decir, encarna el concepto de la muerte y de la renovación constante de la naturaleza. Todo ello es lo que se puede desentrañar si se descubren los símbolos que esconde esta delicada escultura, en la que estéticamente llama la atención su ritmo de sus formas, dominadas por las curvas y por supuesto por el baile, ya que representa a la divinidad es un actitud más emblemática: la Shiva danzante.

La vemos bailando su incesante danza cósmica rodeada por un círculo de fuego. Con este elemento se alude claramente a su poder de destrucción. Vemos que la diosa posee dos pares de brazos, algo que viene a representar sus múltiples habilidades y poderes, además de que técnicamente al artista multiplicar el número de brazos le permitió garantizar la estabilidad de la figura ya que se apoya en un único pie.

A ese fin de estabilizar la figura ayudan también los hilos de bronce que representan sus largos cabellos, todo un símbolo de su enorme energía juvenil. Y es que Shiva siempre es joven y poderosa: Y siempre está en un continuo movimiento en forma de danza que es un constante ciclo de destrucción y renacer. Una danza que tiene un ritmo determinado y por supuesto tiene un carácter cósmico, ya que afecta a todo los seres del universo. De hecho, el batir del pie que está en el aire marca ese ritmo y también es el indicativo del tiempo y de la edad del mundo.

Mientras que con el otro pie, además de apoyarse, está pisando a un demonio. Este es la personificación de la ignorancia, uno de los males que amenazan al ser humano.
En definitiva, al igual que ocurre en las representaciones religiosas de todas las grandes culturas del mundo, también en las figuras, esculturas, relieves o arquitecturas de la India medieval, es sumamente importante la simbología y la iconografía de las representaciones, cuyos significados son conocidos por todos los creyentes de esa religión, aunque algunos son símbolos tan solo descifrables por los más iniciados.

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