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La Danza de Carpeaux

Publicado por A. Cerra

Esta obra la realizó el escultor francés Jean Baptiste Carpeaux entre los años 1865 y 1869. Originalmente se colocó como parte de la decoración de la fachada de la Ópera Garnier de París, si bien más o menos un siglo después se desmontó de su emplazamiento original dado su mal estado de conservación debido a la contaminación. Así que se colocó en su lugar una réplica exacta, mientras que la obra se restauró y hoy en día se puede contemplar en el Museo de Orsay de la capital de Francia.

La Danza de Carpeaux

La Danza de Carpeaux

La obra es típica de la producción de Carpeaux, el cual fue un artista de carácter decorativo muy cotizado en su tiempo. Si bien su maestría le hacía capaz de realizar obras mucho más serias como por ejemplo puede ser su magnífico grupo del Conde Ugolino.

Sin embargo, como decimos lo más apreciado de él eran sus valores ornamentales que sabía fusionar a la perfección con el tono oficial, por eso no es extraño este tipo de esculturas en la Ópera u otros edificios públicos como por ejemplo el Palacio del Louvre.

Por otra parte hay que tener en cuenta que esta época era muy habituales este tipo de obras esculturas que no son relieves, sino grupos que se adosan a monumentos, algo que también se puede ver por ejemplo en el Arco del Triunfo de los Campos Elíseos parisinos.

En cuanto a La Danza en sí. Podemos ver que se trata de una escultura donde sorprendentemente prima el movimiento y la vivacidad en las figuras. Un tipo de representación que el propio artista plasmó en otras obras suyas como en sus Tres Gracias o en la decoración de Flora del Trocadero.

Como curiosidad se puede decir que cuando el arquitecto Charles Garnier encargó a cuatro escultores otros tantos grupos escultóricos para la fachada de su edificio, el encargo consistía en que cada uno de ellos representara una de las artes vinculadas con la ópera y que lo hiciera con cuatro figuras para que fuera colocadas a los lados de las dos puertas.

Sin embargo, Carpeaux decidió hacer un grupo de seis mujeres desnudas bailando alrededor de la figura de un genio que toca un sencillo instrumento de percusión, una pandereta. Y no solo se saltó las normas iniciales del encargo, sino que al verse por primera vez la representación de jóvenes desnudas se consideró inadecuada para adornar un edificio de este estilo.

Hasta se solicitó que se retirarán y la obra sufrió alguna que otra agresión. No obstante, el escultor quedó plenamente satisfecho de su trabajo, ya que durante tres años había realizado numerosos bocetos y modelos, siempre con el objetivo de ser capaz de recrear el movimiento, y hacerlo teniendo en cuenta los puntos de vista del espectador, de manera que sus esculturas dieran la sensación de baile y movimiento, tanto en sentido horizontal como vertical. Y sin duda, lo logró.

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