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Las edades del hombre

Publicado por Virginia

Muestra de una nueva manera de entender el concepto «arte asequible», el proyecto Las edades del hombre basa su identidad en dos pilares muy claros y reconocibles: la itinerancia y la exhibición «contextualizada».

Este proyecto tiene su origen en el deseo de difusión por parte de los principales representantes religiosos de la comunidad de Castilla y León del patrimonio sacro cultural de sus diócesis; lo que comenzó como un deseo al servicio de la promoción de la cultura, «en orden a la evangelización», tal y como rezan los objetivos de la fundación constituida por estas once diócesis, se ha convertido en todo un fenómeno de masas que ya cuenta en su haber con nueve millones de visitantes.

Esta fundación basa su labor en los principales puntos asimilables a cualquier institución museística: conservación, investigación, difusión y educación, por medio de una serie de iniciativas concretadas en los diversos centros que mantienen, una oferta de cursos y una labor editorial y telemática que se amplía cada vez más y, principalmente, el diseño y producción de exposiciones temporales.

Desde el año 1988 en que tiene lugar la primera muestra en la ciudad del Valladolid, Las edades del hombre ha visitado doce puntos diferentes de la geografía española con diversas exposiciones temáticas, además de Nueva York y Amberes.

La idea de Las edades del hombre surge a raíz del visionado por parte de José Velicia, «alma mater» del proyecto, de una exposición en la que se dio cuenta de lo que no se debía hacer al mostrar arte sacro; a partir de aquí surge la peculiaridad de este tipo de exposiciones, en concreto la decisión de ubicar las mismas en catedrales, en un intento de devolver a las obras a su lugar original.

Esta iniciativa, loable, tiene como consecuencia sin embargo el desarrollo de un cierto grado de desconcierto y apabullamiento en el visitante, en primer lugar porque la obra no está explicada, seguido del hecho de que se mezclan las manifestaciones de la propia iglesia con lo expuesto, lo que, unido a la cantidad de piezas, de como resultado una saturación al final de la visita.

Esto no atenúa en modo alguno la validez de todas las propuestas que subyacen en la base del proyecto: difundir un enorme patrimonio castellanoleonés, perteneciente a la Iglesia y que se consideraba debía ofrecerse al gran público, variar el modo de exposición de este tipo de arte, tratando de adecuar la misma a las necesidades demandadas por estos objetos, otorgar valía a la memoria artística-histórica de la Comunidad y constituirse en una apuesta de futuro.