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El hombre de Vitruvio

Publicado por A. Cerra

Este dibujo realizado por Leonardo da Vinci hacia el año 1490 en uno de sus diarios, sin duda alguna es una de las ilustraciones más famosas de todos los tiempos. Y sin embargo rara vez se puede ver el original, ya que este se custodia en la Galería de la Academia de Venecia donde se conserva en sus almacenes, restringiendo su exposición al público, dado su estado de conservación.

El hombre de Vitruvio según Leonardo da Vinci

Su fama se debe a que con esta representación Leonardo plasmó el ideal de belleza humana. Y para ello se basó en un texto antiguo, del arquitecto e ingeniero romano Marco Vitruvio Polion quien entre otras cosas diseñó la construcción de las Murallas de Lugo en la Hispania romana o redactó un libro de teoría arquitectónica donde describía esas proporciones perfectas del ser humano para que fueran la base de la arquitectura, y que las construcciones fuera realmente armoniosas.

En realidad, antes que él ya había habido otros intentos de definir unas proporciones perfectas para el cuerpo humano. Algo que hizo el escultor Policleto por escrito y que plasmó en su célebre obra el Doríforo. Y que luego modificó otro escultor griego, Praxíteles, autor del bello Hermes de Olimpia.

Sin embargo, la definitiva imagen de los cánones de las proporciones humanas es esta obra de Leonardo. Aquí vemos a un hombre con brazos y piernas en dos posiciones distintas. Todo ello incluido en un cuadrado y también en un círculo, cuyo centro es el ombligo. Y rodeando el dibujo hay un texto escrito de modo especular, es decir, al revés y que solo se lee con la ayuda de un espejo. Algo bastante habitual en los diarios de Leonardo. Allí refiere todas las medidas que generan ese cuerpo perfecto, como que la palma de la mano, desde la muñeca hasta el extremo del dedo corazón debe medir lo mismo que el rostro desde la barbilla al nacimiento del pelo. Y muchas otras referencias de proporción entre las partes del cuerpo.

Lo cierto es que los planteamientos de Vitruvio los habían intentado ilustrar antes otros artistas del Renacimiento. Pero ninguno consiguió darles la forma definitiva, ni el aspecto científico que sí que supo generar Leonardo. Y es que en este artista se daban las dos condiciones, la de creador y la de investigador. De hecho, él concebía el arte como una ciencia, y seguramente el dibujo no era un fin, sino tan solo un medio de comprender mejor el cuerpo humano. Ya que no hay que olvidar que da Vinci no solo fue pintor, fue un creador total de una curiosidad prácticamente insaciable que le llevó a hacer estudios de anatomía, de ingeniería, de música, botánica, sin olvidar sus facetas como poeta, escritor, inventor o escultor.

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