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«Hermes de Olimpia» de Praxíteles

Publicado por Chus

Conocida también como «Hermes con Dionisos niño», es una escultura de bulto redondo realizada en mármol, perteneciente a Praxíteles, escultor del clasicismo griego del s.IV a. C. Esta obra se encontró en las excavaciones hechas en el templo de Hera en Olimpia y se considera que se trata de un original del artista, realizada en su juventud (aunque no todos los historiadores del arte están de acuerdo, ya que creen que podía tratarse de una copia romana). Se conserva en el museo arqueológico de Olimpia (Grecia).

Hermes de Olimpia de Praxíteles

Es una representación del dios Hermes sosteniendo entre sus brazos a su medio hermano Dionisos, al que ofrece un racimo de uvas, que el niño trata de agarrar con sus pequeñas manos. Se trata por tanto de un tema mitológico, recogiendo el momento en que Hermes lleva al niño junto a las ninfas de Nisa por orden de Zeus, para protegerlo de la ira de su esposa Hera (celosa del niño, fruto de la infidelidad de Zeus con Selene). También podría tratarse de una alusión a una alianza entre Arcadia (cuyo patrón era Hermes) con Elida (protegida por Dionisos). De todas maneras, pese a que es una representación de dioses, éstos han perdido aquí cualquier sentido heroico o divino, ya que se nos muestran humanizados, en un momento de juego, un hermano mayor entreteniendo al pequeño en un alto del camino. Un guiño del escultor hacia el espectador lo supone que le muestre un racimo de uvas (actualmente, esa parte de la escultura no se conserva), aludiendo a la posterior vinculación de Dionisos con el vino. Como la gran mayoría de las esculturas griegas, la función de ésta, es religiosa, ya que era un “exvoto” para el templo de Hera en Olimpia (relato de Pausanias).

Compositivamente la obra muestra un claro esquema helicoidal en la postura del cuerpo del adulto, ya que muestra su brazo derecho levantado y apoya su brazo izquierdo en un soporte cubierto con un manto, desequilibrando así el eje de su cuerpo, de manera que la curvatura de su torso dibuja la famosa “curva praxiteliana”, ese esquema en “ese” que le confiere la posición lánguida, relajada, completada por la curvatura de la pierna y del pie, culminada en la parte superior por la inclinación de la cabeza. Precisamente ésta es uno de los puntos de atención de la escultura, cuyo rostro muestra los ojos entornados, que le dan un aire ausente, de ensimismamiento pese a jugar con su hermano, con los labios carnosos, con toques de trépano en las comisuras acentuando su volumen y con los mechones rizados del cabello creando claroscuro y dándole expresividad y movimiento, mientras que el resto de los elementos acentúan el reposo.

Además de la temática anecdótica, y la curva praxiteliana, es característico del autor el acabado de las superficies con suaves ondulaciones en el modelado, de modo que la luz parece resbalar sobre las superficies, creando una especie de “sfumato”, una sutil transición entre las zonas de luz y sombra, lo que unido además al aire juvenil y al carácter “blando” de sus anatomías, hacen la obra de este artista inconfundible.

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