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Taracea de Santa Maria in Organo

Publicado por A. Cerra

El arte del Renacimiento tiene entre sus máximas estéticas el lograr unas formas armónicas. Y allí cobraron un especial significado los diferentes estudios de la perspectiva que se hicieron de desde los comienzos del Quatrocento. Unos estudios que se aplicaron a todas las disciplinas artísticas, pero sobre todo a la arquitectura, el urbanismo y especialmente a la pintura. Unos tratados de perspectiva que alcanzaron sus más bellas cotas en obras como La ciudad ideal de Piero della Francesca o en el cuadro de San Jerónimo en su estudio de Antonello de Messina.

Taracea de Giovanni de Verona

Pero como decimos, la idea de la perspectiva fue aplicada a las distintas disciplinas artísticas, incluso en las artes menores y en las decorativas. Y en este conjunto de taraceas realizadas por Giovanni de Verona en la sillería de la iglesia veronesa de Santa Maria in Organo. Un largo trabajo realizado entre los finales del siglo XV y los comienzos del XVI.

Lo cierto es que la decoración de toda la sillería del coro de este templo es francamente exquisita, con un finísimo trabajo en madera, de diferentes tonos y texturas, con la cual el artista-artesano fue capaz de crear una serie de imágenes estupendas en las que va alternando los paisajes urbanos, como el que aquí mostramos, con otras tablas en las que parece abrir una puerta y mostrarnos el interior de un armario o de una estancia.

Taraceas en la sillería de Santa Maria in Organo

En unos casos y en otros muestra un gran dominio técnico y un sobrado conocimiento de la perspectiva para conseguir dar la sensación de tridimensionalidad en los respaldos de la sillería.

Con una técnica tan aparentemente reducida como la de la taracea, es capaz de generar efectos ilusionistas fantásticos. Concebía cada una de las imágenes como una retícula para ir colocando las teselas de madera de diferentes tonos y formas para así configurar unos paisajes urbanos de lo más realistas, en los que se manifiestan la perfección los volúmenes de los inmuebles, su ubicación en las calles de una ciudad o los ritmos que generan los alineamientos de sus ventanas.

Todo ello lo lograba a partir de un dibujo previo preparatorio, pero esa no era más que la base para unas imágenes que poseen unos efectos ópticos increíbles. Y ello con unos temas como los paisajes urbanos (sin personajes) o curiosas naturalezas muertas, unos géneros que en la pintura de la época únicamente se trataban como los escenarios de fondo o meros detalles anecdóticos.

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