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La Ciudad Ideal

Publicado por A. Cerra

Esta obra de alguna forma está reuniendo en sí misma el arte de la pintura y de la arquitectura durante el Renacimiento italiano, pero también tiene mucho de estudio matemático y geométrico. De hecho la obra es conocida como La Ciudad Ideal pero también con el más explícito de Perspectiva.

La Ciudad Ideal o Perspectiva

La Ciudad Ideal o Perspectiva

En la actualidad la obra se salvaguarda en la Galería Nacional de la Marcas de la ciudad italiana de Urbino, una ciudad donde desarrolló algunas de sus obras maestras el artista Piero della Francesca, como por ejemplo su díptico con los retratos de los Duques de Urbino.

Por ese origen, y también por algunas de las características estilísticas de esta obra, los estudiosos del Renacimiento llegan a la conclusión de que en su ejecución intervino Piero della Francesca, si bien casi todos no la atribuyen íntegramente a sus manos, y más bien piensan que debió ser una obra en la que intervinieron varios de los integrantes de su escuela.

Pero aún así, el resultado la convierte en una obra prototípica para intentar comprender los diversos estudios que se realizaron durante el siglo XV para comprender y plasmar la perspectiva. Algo que ya había comenzado en el siglo anterior el pintor y arquitecto Giotto. Si bien en esos comienzos ese tipo de estudios fueron más intuitivos y empíricos que científicos, y ya fue durante los comienzos del siglo XV cuando el arquitecto y escultor Filippo Brunelleschi lo convirtió en algo totalmente matemático.

Y quién finalmente trasladó esas teorías al papel de forma definitiva y dejó claros los principios para aplicarlas a las pinturas fue Leon Battista Alberti, quién en su labor de gran teórico renacentista escribió dos volúmenes íntegramente dedicados a la pintura, y eso que su labor profesional fue principalmente la de arquitecto.

En la imagen que aquí vemos se ve que han usado una doble perspectiva, una lineal que es la que se ocupa de empequeñecer los objetos conforme se hunden en la lejanía. Y otra perspectiva aérea que es la encargada de ir degradando los tonos de color conforme va aumentando la distancia respecto al espectador y entre uno y otro elemento.

Evidentemente estos preceptos implican un único punto de vista, y toda la representación se basa en la elección de un punto de fuga respecto a este punto fijo de contemplación.

Otro punto importante a la hora de entender el valor de esta imagen, es comprobar cómo toda la escena se enmarca en un paralelepípedo. Y es que aunque el objetivo era representar en una superficie las cosas tal y como las vemos en profundidad, lo cierto es que en la realidad nuestra mirada no ser rige por criterios tan estrictamente matemáticos y nos es imposible no multiplicar nuestros puntos de vista, de manera que yuxtaponemos imágenes y vamos situando puntos de fuga a escalas diferentes.

Es decir, la imagen nos muestra que en realidad la perspectiva renacentista es arbitraria, sin que por ello deje de ser válida. Pero hay que tener en cuenta que se basa en convenciones, y que no es espontánea sino muy meditada.

Categorías: Pintura, Renacimiento

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