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El arte de Mesopotamia (IV)

Publicado por Chus


En el terreno de la escultura destacan las estatuas de Gudea. Éste fue “patesi” de Lagash (nunca se tituló rey) y se dedicó a invocar de los dioses protección, favores y bendición para su ciudad. Se conservan más de una treintena de estatuas suyas, de pie o sedente realizadas en diorita, piedra muy dura, lo que va a condicionar las formas de dichas estatuas. Cuando aparece de pie semeja una columna verde negruzca con el fuste algo acampanado (debido al vestido – túnica que viste), ya que tan solo se asoma uno de los brazos que se ve recio y musculoso. Las manos suelen estar recogidas ante el pecho y los pies desnudos asoman del traje en la parte inferior. Las cabezas (en ocasiones se han encontrado separadas del cuerpo) son un volumen casi cúbico, están coronadas por una especie de turbante o corona circular (con pequeños bucles o lisa), sobre un rostro en el que se perciben los mismos rasgos que muestran a un hombre maduro, con marcadas cejas, ojos bien abiertos y boca esbozando una leve sonrisa.

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En cuanto a los relieves este período cuenta con dos de los principales ejemplos de las estelas, monumentos conmemorativos erigidos sobre el suelo que cuentan con relieves alusivos a su ubicación, significado, etc. Se trata de la “Estela de los buitres” y de la “Estela de Naram Sin”. La “estela de los buitres” está hecha de piedra caliza, medía 1.80 de alto y estaba esculpida por sus dos caras. En el anverso se representaba al dios de Lagash agarrando con su mano la red en la que se debatían los enemigos de la ciudad. En el reverso en cuatro registros se narra la victoria del rey de Lagah sobre sus enemigos. Éstos aparecen en una de sus partes en el suelo, muertos, devorados por los buitres, motivo que da nombre a la estela. Está esculpida con una clara voluntad realista, describiendo vestimentas, ornamentos, diferenciando a los propios de los enemigos, etc. Claro que todo ello con una serie de convencionalismos tales como la isocefalia, la jerarquización de tamaño, el torso y el ojo representados de frente, la nariz de perfil, etc. Es un documento histórico que proporciona importante información acerca de ritos funerarios, artes de la guerra,…, iniciando una tipología encaminada a exaltar las gestas de los reyes más poderosos. Así la siguiente estela recoge su testigo, es la “Estela de Naram Sin”, hecha en piedra arenisca rosada, cuya temática es la misma, el triunfo de un rey ante sus enemigos. Aquí los dioses protegen la acción del soberano, pero no intervienen en la lucha ni real ni metafóricamente, sólo la auspician con su presencia simbólica en lo alto de la montaña representada en la parte superior derecha de la estela, en forma de dos astros solares. La representación tiene un claro ritmo ascensional, marcado por el propio paisaje montañoso (aparecen incluso algunos árboles) que conforma una orientación oblicua de la escena en la que vemos avanzar al ejército hasta culminar en el enorme rey Naram Sin coronado por una tiara de cuernos, pisando a sus enemigos que caen despeñados, al tiempo que otros suplican benevolencia. De nuevo aparece la jerarquización de tamaño, los convencionalismos en la representación de las anatomías (torso de frente, cabeza y piernas de perfil, etc.), isocefalia, etc.

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