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Alegoria de la familia Tudor

Publicado por Laura Prieto Fernández

La obra del pintor Lucas de Heere conocida como Alegoría de la familia Tudor o Alegoría de la sucesión de los Tudor es uno de esos lienzos que si bien no destaca por su tremenda calidad artística –más bien puede considerarse como una obra de segundo fila en lo que ha calidad se refiere- su valor histórico resulta incalculable. Por otro lado esta es además, una de esas pinturas que nos demuestran como el arte ha sido utilizado como un medio de propaganda política al servicio de los gobernantes.

Parece ser que el lienzo fue encargado por la monarca Isabel I (1533 – 1603) en torno a mediados del siglo XVI en el año 1572 como regalo a su secretario personal, Sir Francis Walsinham y así aparece reflejado en una inscripción en la base del cuadro. El encargo recaería entonces sobre un pintor flamenco que se encontraba afincado en Inglaterra Lucas de Heere; en realidad, no son muchos los datos que corroboren la autoría del pintor no obstante algunos historiadores del arte ven una clara relación entre este lienzo de la familia Tudor y obras de Heere como La reina de Saba ante el rey Salomón, en ambos casos el artista gusta de mezclar personajes reales e históricos con otras alegorías que potencien un significado especial en el lienzo.

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Lucas de Heere (1534 – 1584) fue un artista y literato de origen flamenco. Se formó bajo la tutela de Franz Floris y aunque sus pinturas no eran sobresalientes el artista se mantuvo involucrado en los círculos políticos y religiosos del momento de manera que nunca le faltó trabajo y ya en vida, cosechó una gran fama por gran parte de Europa. Parece ser que el artista pudo pintar el lienzo que aquí nos ocupa durante su estancia en Inglaterra.

El centro de la composición gira sobre la figura de Enrique VIII que si bien no fue el fundador de la dinastía Tudor, si fue uno de sus miembros más emblemáticos. El monarca aparece sedente en un trono bajo palio y sobre él el escudo de la familia. A su lado diferentes miembros de la familia flanquean al monarca. Al lado de su padre aparece el joven Eduardo VI hijo de Enrique VIII y Jean Seymour, que murió con tan solo dieciséis años. Al otro lado aparece María Tudor (hija del monarca y su primera mujer Catalina de Aragón) junto con su esposo el monarca español Felipe II, tras ellos la figura del dios Marte representando la alianza con los españoles y la amenaza que ellos suponía para Inglaterra.

En un plano mucho más cercano al espectador se ha representado a la figura de la reina Isabel I, hija de Enrique VIII y Ana Bolena tras ella aparecen las representaciones de la paz y la abundancia. La primera, lleva una rama de olivo en la mano y aparece pisando unas armas mientras que a la segunda podemos reconocerla por el cuerno de la abundancia.

Si bien es cierto que la obra presenta un colorido adecuado, el uso de la perspectiva ha sido poco logrado que restan calidad al lienzo.