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Familia de campesinos de Louis le Nain

Publicado por A. Cerra

Este lienzo del pintor francés Louis le Nain (1593 – 1648) es un ejemplo emblemático de la corriente de la pintura gala del Barroco del siglo XVII que se dedicó a crear escenas de carácter muy realista. En la actualidad la tela forma parte de la colección del museo del Louvre de París.

Louis le Nain, tenía dos hermanos, Antoine y Mathieu, que también eran pintores. Y todos ellos firmaban sus obras como Le Nain, pero seguramente de los tres hermanos el de mayor calidad pictórica sea Louis. No se sabe a ciencia cierta, si cada uno tenía su propia producción independiente de los otros dos, o bien trabajaban de modo colectivo a manera de un único taller, y esa firma de Le Nain sería una especie de marca de fábrica. Tal vez esta sea la opción más probable y sería la forma de explicar cómo tienen obras en las que ciertas zonas son de una calidad excelente que contrastan con otras zonas del cuadro más bien mediocres.

Familia de campesinos de Le Nain

Familia de campesinos de Le Nain

Pero por otra parte, se tiene constancia de que algunas de la obras de los hermanos son cuadros realizados exclusivamente por uno de ellos. Éste es el caso de la Familia de campesinos, tal vez uno de sus cuadros de mayor calidad.

En él observamos una familia rústica, y el tono que impera en la tela es de intimismo, como transmitiéndonos la vida interior de estos personajes. Todos ellos con los rostros muy trabajados por el pintor, especialmente el de la anciana.

La imagen plantea una agradable armonía entre los tonos grises y marrones, algo por otra parte del momento en el que se realizó el cuadro durante el reinado de Luis XIII, unos tiempos en Francia en los que primaba la austeridad.

Louis le Nain como siglos después pudo hacer el pintor Millet, nos presenta el alma de los campesinos tal y como él la percibe. Con un tono de gravedad, casi se podría decir de solemnidad. Unos personajes que llevan una vida muy dura y dolorosa, pero de la cual extraen toda su dignidad.

De hecho, se trata de retrato familiar de tono monumental, con las figuras estáticas, tratadas casi de forma aislada una de otras, como si fueran esculturas. Por ello, cada personaje es concreto y está dotado de trazos individuales. Todas ellas están bañadas por la luz natural que entraría por la derecha de la tela, basta ver las sombras y los tonos claros en ciertas prendas de los personajes. Mientras que a la izquierda, vemos al fondo de la estancia el resplandor de una hoguera, que sin embargo tan apenas aporta luz a la escena, y sus tonos rojizos apenas varían la atmósfera gris del retrato familiar.

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