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Consola amarilla con violín de Dufy

Publicado por A. Cerra

Consola amarilla con violín de Dufy

La música es un tema muy habitual a lo largo de toda la producción pictórica de Raoul Dufy. Algo que quizás se debiera a que desde niño escuchó mucha música en su casa, ya que su padre fue extraordinariamente aficionado a ella.

El caso es que en sus cuadros podemos ver en numerosas ocasiones orquestas, bandas, músicos callejeros y también instrumentos que forman parte o protagonizan sus naturalezas muertas. Así ocurre en esta obra titulada Consola amarilla con violín que pintó en 1949 y que actualmente se expone en la Art Gallery de Ontario, en Canadá.

Nos encontramos ante una obra que es muy representativa del periodo tardío de Dufy. En los cuadros de décadas anteriores, el artista ha jugado insistentemente con los asuntos de la perspectiva. Sin embargo, ese asunto va a perder interés para él en los años 40. A partir de entonces es mucho más partidario de pintar una imágenes más planas, y a las cuales prefiere dotarlas de elementos ornamentales, dándole un valor decorativo a su pintura, que antes no le había preocupado tanto.

Además, a la vez que deja de preocuparse por la perspectiva y la profundidad, desaparece su carácter colorista del pasado vinculado al Fauvismo, claramente visible en obras de sus comienzos como Carteles de Trouville o en otras posteriores como la Regata en Henley.

Vemos como su paleta de colores se vuelve mucho más simple. De hecho en este cuadro se distingue que todo está compuesto por azul, blanco, negro, y sobre todo un intenso color amarillo.

Y muy curiosamente, siendo que el color siempre ha dominado la obra de Dufy, en este cuadro podemos admirar que fue un excelente dibujante. Eso se pone de manifiesto en muchos de sus cuadros, pero aquí es evidente por ejemplo en la silueta del violín, y sobre todo en la partitura. La cual parece realmente un manuscrito musical, aunque lo cierto es que es ilegible y no tiene sentido.

Volvamos a ese violín que aparece en muchas de sus naturalezas muertas. Algo que se debe no solo a su aprecio hacia ese instrumento, sino también al carácter decorativo que le proporciona su diseño y sus atractivas curvas.

E igualmente en sus bodegones no es extraño que aparezca mobiliario de época, como en este caso esa consola de estilo Luis XV. Una consola que la verdad es que estaba en el propio estudio del artista. Ubicada en un rincón, al cual posiblemente miraría de modo recurrente para fijarse en sus formas curvilíneas y en los arabescos de la ebanistería. Algo que luego traslada al cuadro, dándole mucho protagonismo.

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