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El barroco holandés (IV)

Publicado por Chus

A lo largo de la trayectoria de Rembrandt pueden diferenciarse dos etapas, la primera es de éxito, reconocimiento social, riqueza, amabilidad y colorismo que comprende hasta 1642, es la época que comparte con su primera mujer Saskia. La segunda es la de pobreza, pero también dramática y grandiosa, y transcurre al lado de su segunda mujer, Hendrike.

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Rembrandt constituye un caso aparte dentro del panorama pictórico holandés, al no tratar ni los temas, ni los aspectos técnicos a la manera de sus contemporáneos. En su obra aparece siempre una retórica espiritual que aparece en la manera de tratar la luz, de una forma antinatural, contradiciendo lo que realizaban sus compañeros. Así, en un aguafuerte como “Doctor Faustus” realizado a mediados del siglo XVII, acomete la cuestión de la iluminación de un modo misterioso y antinatural, ya que los objetos brillan de una forma arbitraria, como aguardando algo espiritual, en una especie de visión mística. El espacio aparece sin definir, solo envuelve a los personajes a través de luces y sombras que, contrariamente a otros tenebristas, no procede de focos exteriores, sino de la propia subjetividad de los personajes. Por este tipo de cuestiones, hay quien define a Rembrandt como un “naturalista anticonvencional”, ya que su manera de pintar no solo choca contra la de los pintores católicos, sino además con la de sus propios compañeros holandeses. Hay que reconocer que el maestro siempre estuvo vinculado a sus propias convenciones y no vaciló en traspasar algunas barreras del arte del momento, como la perspectiva o el dibujo para mostrar su peculiar visión de la pintura. Nos encontramos por ejemplo, en obras como “El buey desollado”, con un tema nada convencional, con la desintegración de la forma y con un empleo de la luz en la que ésta disuelve los objetos y la materia pictórica destaca sobre el resto de los elementos.

En la primera parte de su carrera encontró entre los círculos profesionales holandeses, a una serie de clientes que le encargaron importantes obras. “El Síndico de pañeros”, “La Lección de anatomía del doctor Tulp” o “La Compañía del Capitán Baning Cocq y el Teniente Willen van Ruytenburch” (conocido como “La ronda de noche”), son algunos de los más destacados ejemplos. En la “Lección de anatomía…” nos presenta un retrato de grupo que tiene como peculiaridad el tratamiento de la escena de una forma práctica, ya que el profesor se encuentra con sus alumnos en una clase práctica, por lo que el cadáver que sirve de elemplo de la explicación centra la composición, al tiempo que actúa como foco de luz y es el elemento que marca la distancia entre el espectador y los personajes a través de su escorzo. Es destacable también en la obra el estudio individualizado de cada uno de los médicos que se retratan, sobre todo la penetración psicológica, mostrando todo tipo de reacciones e individualidades. Técnicamente es un cuadro tenebrista, en el que el color se relega en función de la luz, dando como resultado una gama cromática un tanto monótona. En cuanto a la captación del espacio consigue crear distintos planos y notación de profundidad gracias a recursos como los folios del primer plano y la arcada que aparece al fondo de la escena.

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