Arte

Inicio Barroco, Pintura Joven mendigo, Murillo

Joven mendigo, Murillo

Publicado por Laura Prieto Fernández

El joven mendigo o Niño espulgándose es un óleo sobre lienzo pintado por el artista sevillano Bartolomé Murillo. Ésta será la primera de sus obras costumbristas es decir, de las pinturas que representaban escenas diarias y que el pintor hizo tan populares en su época.

Bartolomé Esteban Murillo (16117 – 1682) fue uno de los pintores más destacados del Barroco español junto con Diego de Velázquez. De origen sevillano parece muy plausible que el artista se formase en el taller de Juan del Castillo aunque en la actualidad no hay documentación que lo certifique. Murillo fue el máximo representante de la escuela Sevilla de pintura barroca, su fama fue paulatinamente en aumento no sólo dentro de su propio país, sino también en América y Europa.

454px-Bartolomé_Esteban_Murillo_-_The_Young_Beggar

Estableció un sistema iconográfico propio en la representación de Vírgenes Inmaculadas y pequeños niños que representaban al Buen Pastor; su pintura, es amable y delicada en la temática religiosa pero el artista también supo plasmar, como ningún otro lo había hecho antes, la miseria y la pobreza de las calles de su Sevilla natal. Precisamente en este sentido, podeos encontrar la que hasta el momento se ha considerado como su primera obra dentro de esta temática costumbrista: El joven mendigo o Niño espulgándose.

Parece ser que el lienzo – que mide unos 135 cm de altura por 115 cm de anchura y que actualmente se encuentra en el Museo del Louvre de Paris- podría haber sido encargado al artista por unos mercaderes flamencos arribados al puerto de Sevilla. De hecho los flamencos gustaban mucho por aquella época de las pinturas costumbristas en las que se percibía el ambiente callejero de las urbes. Sin embargo tan sólo podemos hacer conjeturas acerca de su origen, otras fuentes apuntan a que podría ser un encargo de la comunidad franciscana, ya que lo cierto es que no sabemos a ciencia cierta quien fue su comitente.

La escena es sencilla: en el interior de una humilde estancia encontramos la figura de un pilluelo de unos ocho o nueve años de edad que trata afanosamente de deshacerse de las pulgas que tiene en su ropa. La escena se completa con la presencia, en primer término, de una vasija de barro y un cesto con fruta que está tirado en el suelo.
La luz penetra en la estancia por una ventana situada a la derecha del lienzo; es una luz brillante y potente, típica del verano andaluz, que proyecta grandes sombras en el interior de la estancia y acentúa el dramatismo de una escena tan cotidiana en aquellos días.

El tratamiento lumínico que Murillo utiliza en la escena podría hacer referencia al tenebrismo caravaggista y tanto la composición como la temática remiten a las primeras obras de género pintadas por Velázquez en su etapa sevillana.

Como ya es típico de sus primeras obras, la pincelada del artista de Sevilla posee una gran carga de pintura que se arrastra en gruesas pinceladas. La gama utilizada es mayoritariamente terrosa y se combina con verdes y negros, muy apropiada para este género pictórico.

Categorías: Barroco, Pintura