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La comida de Gauguin

Publicado por A. Cerra

Este cuadro realizado con la técnica del óleo y sobre un soporte de lienzo la pintó el artista Paul Gauguin en el año 1891 y en la actualidad forma parte de la colección de obras de este pintor postimpresionista que posee el Museo de Orsay de París.

La obra es una de las primeras que realizó durante el primero de sus viajes a Tahití, cuya primera estancia duró desde el 1891 hasta el 1893, año en el que regresó temporalmente a Francia, ya que posteriormente retornaría de forma definitiva a la Polinesia francesa.

La comida de Gauguin

La comida de Gauguin

El cuadro se conoce como La comida, pero también se puede encontrar citado con otros títulos como Los plátanos o el más largo de todos ellos: Mesa con racimo de plátanos y tres figuras.

El autor en primer plano nos coloca esa naturaleza muerta que tiene un importante volumen y también recibe el mayor aporte de luz de la escena. Mientras que al fondo dispone las tres figuras, las cuales tienen por comparación un relieve menor. O sea, que en líneas generales podemos hablar de una composición bastante extraña e inusual.

No hay que olvidar que durante esta época se va a preocupar por experimentar, y es que Gauguin ha abandonado una de las sociedades más avanzadas de su tiempo, como era la francesa, para buscar un lugar mucho más primitivo y simple. Está buscando la sencillez ante todo, y eso le empuja a hacer experimentos como podría ser esta composición en la que la naturaleza muerta la pinta vista desde arriba y los tres personajes son vistos de frente.

Busca la sencillez y también la inocencia de esos pueblos del Pacífico, en los cuales ve continuamente escena y momentos que le interesa pintar. Ese sería el caso de retratar a estos dos niños y a una niña tras una mesa. Unos jóvenes que están ahí, pero que no están concentrados en comerse las frutas de la mesa. Todo lo contrario, están como ausentes.

De alguna forma los retrata aún como asustados por la presencia del pintor extranjero que se ha situado ante ellos. Porque Gauguin pone mucho énfasis en el bodegón compuesto por los plátanos, los recipientes o el cuchillo que hay sobre los manteles de la mesa, sin embargo ya se puede apreciar que lo que más le interesa son las figuras de esa archipiélago remoto, las cuales aquí nos la muestra perfectamente con rostros de aires muy primitivos, y unas formas silueteadas y recortadas sobre una pared decorada con un cenefa,

Y si hay otro elemento característico de las primeras obras que realizó Gauguin en Tahití, es es su colorido, extraordinariamente vivo y de toques también muy primitivos. Un tipo de color que sería la base para el posterior arte fauvista.

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