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La siesta, Alma Tadema

Publicado por Laura Prieto Fernández

En medio de la modernidad y los avances técnicos y sociales que supuso para Europa la Revolución Industrial, el arte decidió girar sus ojos hacia épocas pasadas donde encontró nuevas formas de inspiración basadas en los conocidos “neo”; con el neogoticismo o el neorenacimiento el mundo artístico retomó las pautas de estas antiguas tendencias que las volvían a poner en boga. Por eso no es de extrañar que la obra que aquí se representa esté claramente inspirada en el mundo antiguo a pesar de que fue pintada en la segunda mitad del siglo XIX.

La obra que aquí analizamos lleva por título La siesta o El banquete y es fruto de los pinceles del conocido pintor victoriano Lawrence Alma Tadema (1836 – 1912). Alma Tadema nació en Bélgica, pero se formó y pasó la mayor parte de su vida artística en Inglaterra. Es una artista de gusto clasicista como podemos apreciar en sus obras pero que también presenta una gran habilidad ara representar elementos naturales como flores y árboles o texturas como la marmórea. Nos encontramos ante un óleo sobre lienzo pintado en 1868, es un cuadro de gran formato que mide unos 168 cm de altura y más de 369 cm de ancho.

La obra mezcla reminiscencias griegas y romanas, se trata de una escena común en el mundo antiguo ambientada en un espacio interior. Sería uno de los populares banquetes en los que los hombres más prominentes se reunían para comer y disfrutar de la fugacidad de la vida, tras la comida llegaba el momento de la siesta amenizada en este caso por una aulatrix, o mujer flautista, a las únicas que se les permitía asistir a este tipo de eventos.

En un primer plano observamos los restos del banquete con una pequeña figurilla de estilo clásico que sirve para dar realismo a la composición. La escena es un canto al hedonismo antiguo, a una forma muy distinta de disfrutar de la vida que Alma Tadema contrapone a su propia sociedad que se regía por unas estrictas normas sociales de comportamiento.

Esta pieza, que se exhibe en el Museo del Prado de Madrid, no es la primera en tratar esta temática, de hecho se conserva un lienzo muy parecido a este mismo -pero con la posición de los comensales invertida- de la que durante algún tiempo se pensó que podría tratarse de un dibujo preparatorio o de un boceto sin embargo, a día de hoy, los expertos han desechado esta teoría ya que consideran que la pieza está demasiado acabada para ser un boceto.

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