Las tres bañistas de Cézanne

Las tres bañistas de Cezanne
Lo primero que hay que decir sobre esta obra, es que Paul Cézanne, principalmente por motivos de su timidez, ni para esta tela ni para el resto de obras en las que retrató la temática de las bañistas, utilizó el posado de modelos desnudos de carne y hueso. Recurrió, en cambio, a repertorios clásicos estudiados en el Louvre, con ecos de Poussin en la arquitectura compositiva y de Ingres en la idealización anatómica de sus bañistas. En realidad, se basaba en fotografías de la época y en la pintura clásica para crear esas mujeres. Lo cual no ha sido impedimento para que sus cuadros de bañistas hayan sido fascinantes para otros pintores posteriores, como por ejemplo Picasso. Y sobre todo Matisse, quién llegó a poseer esta obra durante 30 años y de ella dijo que le provocaba “un remanso de lujo, calma y voluptuosidad”. Curiosamente con esas mismas palabras tituló Matisse una de sus obras más emblemáticas. Y además fue él, quien acabó cediendo este cuadro al Petit Palais de París, donde se expone en la actualidad. El museo es el Petit Palais, Musée des Beaux-Arts de la Ville de Paris, y la obra ingresó en 1936 como donación de Henri Matisse, adquirida por él en 1899 al marchante Ambroise Vollard.
Se trata de un lienzo pintado al óleo entre los años 1879 y 1882. En él, Cézanne nos muestra una espontánea escena de baño en la que se ven únicamente tres mujeres. Porque en ocasiones pintó grupos de más números de personas, indistintamente hombres o mujeres, pero con el paso del tiempo tendió a pintar solo mujeres que cada vez eran más importantes que el paisaje, llegando incluso a práctica y paradójicamente desaparecer el agua de sus cuadros de bañistas.
Este lienzo se inserta en una investigación sostenida del motivo de las bañistas, que Cézanne persiguió desde comienzos de la década de 1870 hasta su muerte en 1906. En ese recorrido pasó de grupos reducidos, como el presente, a arquitecturas humanas cada vez más complejas, que condensan su reflexión sobre forma, volumen y la unidad entre figura y paisaje. Destacan las Grandes bañistas de la National Gallery de Londres, realizadas hacia 1894-1905, donde la arboleda organiza una bóveda vegetal que sostiene y enmarca la masa triangular de cuerpos. Y culmina en la versión del Philadelphia Museum of Art, fechada hacia 1906, cuyo formato y ambición anuncian, en gran escala, la construcción cromática ya visible en estas tres figuras.
En este caso, nos presenta a la tres muchachas completamente rodeadas por la naturaleza. Y la escena se basa en una composición de lo más clásica, basada en la pirámide que forman los cuerpos de las mujeres, que a su vez se ve reforzada por la inclinación de los dos árboles del fondo. Los árboles laterales actúan como pilastras que estrechan el campo visual y levantan un arco natural, generando un espacio raso y escénico donde el agua se sugiere más que se describe.
La obra ejemplifica a la perfección el peculiar estilo de Cézanne dentro de la época del Postimpresionismo. Se trata de usar áreas de color planas, en las que se distinguen las pincelas cortas y de trazado geométrico que le sirven para configurar toda la imagen. Va yuxtaponiendo esas pinceladas, y precisamente eso es lo que le concede a la imagen una especie de vibración que da la sensación de movimiento. Esa práctica responde a su llamada pincelada constructiva, que modela por planos mediante toques breves y alternancias cálidas y frías, sustituyendo el contorno por relaciones estrictamente cromáticas. Y además aplica un color principalmente a cada uno de los elementos y figuras del cuadro, pero no duda en mezclarlos cuando lo cree conveniente. Esto se puede ver en los cuerpos de las mujeres donde de pronto se ven pinceladas con los colores del agua del río, del cielo de la parte superior o de la vegetación que las rodea.
Este tipo de detalles configuran su estilo personalísimo, lo que valió ser un artista muy incomprendido en su época, y que sin embargo con el paso del tiempo y la llegada de nuevas ideas pictóricas fue tremendamente valorado y muy influyente en las corrientes de las primeras vanguardias del siglo XX, especialmente por parte de los artistas cubistas y los fauvistas. De hecho, está considerado como el padre del arte moderno.