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Los acantilados de Rügen de Friedrich

Publicado por A. Cerra

En 1818, el artista alemán Caspar David Friedrich, su esposa Carolina y su hermano Christian viajaron a la isla de Rügen. Fruto de aquel viaje es este cuadro donde aparecen los tres personajes en ese impactante paisaje. Hoy en día el cuadro lo posee la Oskar Reinhart Foundation, ubicada en la ciudad suiza de Wintherthur.

Los acantilados de Rügen de Friedrich

Lo cierto es que habitualmente en los grandiosos paisajes pintados por Friedrich, aunque aparezcan figuras humanas como en El Caminante sobre un mar de nubes, es la impresionante naturaleza la que domina la imagen e incluso el ánimo del pintor. Sin embargo, en este otro cuadro no es tanto así.

Tal vez por ser un peculiar retrato familiar hay un mayor protagonismo de los humanos, y una menor inmensidad de las vistas. El artista lo ha conseguido usando un punto de vista muy alto y delimitando el paisaje con los árboles, que incluso cierran las vistas por arriba. Eso no impide que sea una naturaleza fantasmagórica y atractiva, como nos tiene acostumbrado en su muestrario de cuadros.

Unos paisajes que ubica en parajes fantásticos y colosales de por sí, tal y como es el caso de los acantilados blancos de la isla de Rügen, ubicada en el mar Báltico. Pero no contento con eso, él no se conformaba con retratar una vista en concreto. Tomaba apuntes de los lugares que va visitando y luego componía sus propias panorámicas, mezclando elementos de uno y otro lugar, para lograr así una mayor espectacularidad y también trasmitir sus ideas. Ya que su concepto del paisaje es propio del Romanticismo, es decir, que a través de esos parajes vuelca sus sentimientos y sus creencias. De hecho, él siempre decía que era Dios el que se manifestaba en esos lugares naturales tan hermosos.

Incluso si atendemos a la identificación de personajes, parece ser que la figura central y agachada sobre el suelo, sería el propio Friedrich, y estaría rindiéndose tanto a la belleza del lugar como a la de su joven esposa, la cual era 20 años menor que él.

Eso ha dado a otra interpretación de los personajes, y se dice que los dos hombres serían la personificación del pintor, tanto de joven enamorado como de maduro que con el matrimonio va a empezar una nueva vida.

No se puede saber en realidad a ciencia cierta a quiénes representan. Menos aún dada la costumbre de C. D. Friedrich de pintar figuras de espaldas. Lo cual no dejaba de ser siempre una representación del propio espectador que se queda extasiado y maravillado ante la grandiosidad de la naturaleza. Es decir, pintura del Romanticismo en estado puro.

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