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Los cuatro elementos: la Tierra, de Beuckelaer

Publicado por A. Cerra

Uno de los géneros pictóricos más representativos de la pintura de los Países Bajos sin duda alguna que son los bodegones. Pues bien, Joachim Beukelaer hay que considerarlo uno de los grandes precursores de este tipo de pinturas. A él, y a su tío y maestro Pieter Aertsen con obras donde aúna el costumbrismo y el bodegón como en El baile de los huevos.

Los cuatro elementos, la Tierra, de Beuckelaer

En el caso de Beuckelaer fue muy habitual que trabajara fantásticas naturalezas muertas integradas en escenas de temática religiosa como en su cuadro Cristo en casa de Marta y María. O en la tela de la National Gallery de Londres que aquí os mostramos, la cual tiene por subtítulo: Mercado de frutas y verduras con la Huida a Egipto de fondo.

Este cuadro forma parte de un conjunto de obras, cuatro obviamente, cada una de ellas dedicada a los diferentes elementos que conforman la vida: Tierra, Agua, Aire y Fuego. Unas obras que realizó sobre lienzo hacia el año 1569 y que seguramente hizo para un cliente italiano, ya que los cuatro cuadros se localizaban en Florencia hasta el siglo XIX.

Lo cierto es que esta idea de realizar grandes y exuberantes bodegones en un primer plano y poner la excusa de una escena narrativa como fondo se supone que fue tomada en aquellos años de la pintura griega, la cual no se conocía como tal, pero se estudiaba mediante textos clásicos como los de Plinio el Viejo, que había sido traducido en el siglo XVI y describía este tipo de composiciones como algo muy exitoso en el arte de la Antigua Grecia. Es decir que este tipo de inspiraciones en modelos clásicos es algo muy propio del Renacimiento.

Por otra parte, esa espectacular escena en un mercado también hay que relacionarlo con los distintos avances “tecnológicos” que se habían dado en aquellos años, en los que se realizaron muchas mejoras en la agricultura o en la ganadería, así como el comercio tenía un enorme intensidad.

De esta manera vemos un gran repertorio de verduras, todas ellas frutos de la tierra, elemento al que se quiere hacer alusión con la imagen. Y mientras en la parte alta a la izquierda se identifica el pasaje evangélico de la Huida a Egipto. Se ve como un mendigo tumbado contempla como están atravesando un puente José y María llevando a Jesús sobre un burro. Una escena que invita a la caridad, y más aún teniendo en cuenta la riqueza que se ve en primer plano con un maravilloso muestrario de coles, frutas, calabazas, lechugas y todo tipo de hortalizas. De hecho, está claro que la imagen tiene su mensaje, pero el colorido y la riqueza de todos esos alimentos, pintados con exquisito realismo, toman todo el protagonismo. Por ello se puede decir que son obras que actúan como pioneras en el campo de los bodegones.

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