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Cristo en casa de Marta y María de Beuckelaer

Publicado por A. Cerra

Este cuadro del artista flamenco Joachim Beuckelaer fue pintado en 1566 y se conserva el Rijksmuseum de Ámsterdam.

Beucklauer procedía de una familia de artistas y tal vez el de más renombre fue su tío Pieter Aartsen y de él tomó las características principales de su obra. Especialmente su sentido de que una temática religiosa como esta era una maravillosa excusa para poder plasmar un enorme bodegón, la verdadera pasión artística de este pintor. Ya que lo que vemos es una enorme cocina, en la que Marta y María son las cocineras y tienen a su disposición una repleta despensa con todo tipo de productos.

Cristo en casa de Marta y María de Beuckelaer

El objetivo es mostrar una inigualable abundancia de verduras, frutas o carnes de todo tipo. Dándole a la comida por el punto de vista y el enfoque elegido, casi un tono monumental. A lo que hay que añadir el extraordinario detalle con el que pinta cada uno de los elementos, desde las plumas de las aves hasta los motivos decorativos en las jarras o la vajilla.

Se trata de un momento en el que la pintura de bodegones todavía no es un género por sí mismo, pero precisamente en esta época, entre finales del Renacimiento y los comienzos del Barroco será cuando las naturalezas muertas alcancen la categoría de género individual con grandes maestros de la talla de Zurbarán o el especialista holandés Willem Kalf.

Pues bien ese género está naciendo en los Países Bajos con este tipo de pinturas cuyo rasgo principal es el naturalismo. El afán por representar cada elemento con absoluta fidelidad al modelo natural. Y para ello nada mejor que fijarse en la cotidianeidad. Un tipo de pintura que triunfó en el norte de Europa y que también llegaría a España e Italia.

El propósito de la corriente del Naturalismo es mostrar el mundo tal y como es: las personas, los paisajes y el día a día. Nada de idealizar, plantear deformaciones estilísticas o abstracciones con mensaje. El objetivo es la realidad y sus detalles más ínfimos, aunque a veces sean vulgares. Se trata de mostrar un trozo de vida. Es una especie de reacción contrapuesta a la pintura mitológica y grandilocuente.

Ese es el origen del género del bodegón, el cual al mismo tiempo permitía unas pinturas de tamaños más accesibles, lo cual ampliaba el número de posibles compradores. De hecho, la pintura de género de alguna forma significaba la democratización del arte, o al menos, la apertura a mercados más amplios, lo cual sin duda era muy interesante para los pintores, ya que algunos de ellos comenzaron a especializarse en la realización de este tipo de obras.

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