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Los fusilamientos de Torrijos, Gisbert

Publicado por Laura Prieto Fernández

El fusilamiento de Torrijos es una obra del artista español Antonio Gisbert Pérez (1834-1902). Gisbert fue uno de los grandes artistas de XIX que trabajaron la pintura de historia es decir, obras pictóricas que tratan de manera realista temas históricos, en muchas ocasiones estos temas del pasado tienen un correlato en el presente.

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Antonio Gisbert estudió en la Academia de Bellas Artes de San Fernando y viajó becado a ciudades como Roma o Paris, su obra fue conocida y apreciada y sus méritos artísticos y académicos le llevaron a ser director del Museo del Prado de Madrid entre 1868 y 1873.

La obra, una imponente pintura de casi cuatro metros de alto y seis de ancho, fue encargada como un tributo a las libertades políticas y de pensamiento por el gobierno liberal de Sagasta, durante la regencia de María Cristina. En ella, se representa el fusilamiento de José María Torrijos (1791-1831) político del Trienio Liberal que hubo de exiliarse a Inglaterra durante la Década Ominosa, periodo durante el que el monarca Fernando VII recuperó el poder. Torrijos trató de sublevarse contra el monarca español varias veces, en una de éstas ocasiones y con la ayuda del traidor González Moreno el liberal y sus hombres, viajaron desde Gibraltar a Fuengirola donde fueron abordados y en diciembre de 1831 fusilados en las playas de Málaga.

Los condenados se disponen en una diagonal frente al espectador esperando su siniestro destino. Torrijos encabeza el grupo de condenados, a su lado se dispone Fernández Golfín y Torres Calderón, al lado de éste se sitúan López Pinto, Robert Boyd y Francisco Borja. La desesperación es patente en el grupo de los condenados excepto en José María Torrijos que se posiciona dignamente al frente de sus compañeros y enlaza sus manos con éstos. De hecho Gisbert hace un estudio psicológico de cada uno de sus personajes con distintos temperamentos como el miedo, la ira, la resignación… Parece innegable que los cadáveres en el suelo de los liberales que ya han sido fusilados nos hagan remitirnos a los Fusilamientos del dos de Mayo obra que Francisco de Goya pintó en 1814.

La composición ha sido muy cuidada y estudiada, la disposición de los condenados actúa de punto de fuga trasportándonos hacia el fondo donde se encuentra el mar. Los muertos caídos en la arena se escapan del encuadre como si de una auténtica fotografía se tratara. Gisbert ha tratado de ser lo más realista posible, el detallismo y la minuciosidad están completamente presentes en cada uno de los objetos y personajes. El uso de una gama cromática fría, la paleta está dominada por los grises y azules, hace vaticinar el terrible desenlace de la escena que el espectador presencia de manera silenciosa.

La obra se encuentra actualmente en el Museo del Prado de Madrid y forma parte de la amplísima colección de pintura española del XIX que antes se exponía en el Casón del Buen Retiro y actualmente ha pasado a formar parte de los fondos del museo.

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