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Madame de Pompadour de François-Hubert Drouais

Publicado por A. Cerra

Françoise-Hubert Drouais (1727 – 1775) dio sus primeros pasos como artista junto a su padre, Hubert, quien ya era un pintor reconocido en la corte de Francia. Sin embargo, la fama del vástago fue creciendo, en especial por un subgénero muy peculiar, el retrato de niños aristócratas disfrazados como criados e incluso mendigos. Algo sin duda muy del gusto de la época rococó.

Madame de Pompadour de François-Hubert Drouais

Eso le granjeó la relación con las familias aristocráticas más poderosas y ricas del país. Y entre esa gente estaba Madame de Pompadour, la cual además era la amante del rey Luis XV. Si bien es cierto que esta mujer no nació en una cuna suntuosa, sino que sus orígenes eran más humildes, algo que también se manifestaba en su peculiar carácter natural y amable. Eso precisamente plasma Drouais en este gran lienzo (217 x 157 cm), donde pese a la suntuosidad de la estancia, el encanto de cierta sencillez que irradia la mujer lo envuelve todo.

Antes de que se convirtiera en Marquesa de Pompadour, esta mujer nació como Mademoiselle Jeanne Antoinette Poisson (1721 – 1764). Y pese a unos orígenes burgueses, su padre tuvo problemas con la justicia por motivos de impuestos, e hizo que su hija fuera acogida temporalmente en un convento para que fuera allí mantenida y educada. En una ocasión, ya siendo una adolescente, una mujer que leía el futuro, le aseguró que acabaría enamorando a un rey. Lo que provocó que fuera conocida familiarmente como Reinette o “Pequeña Reina”.

A mismo tiempo, cuando salió del colegio, su amabilidad y belleza hizo que se casara con un joven de bastante riqueza, lo cual le facilitó el contacto con las élites intelectuales de la época, entre ellas el propio Voltaire. Y por supuesto también entabló relaciones con la aristocracia, lo cual le llevó a conocer al rey. El romance no tardó en llegar, e incluso ella dejó a su marido y el monarca la trasladó al Palacio de Versalles y acabó por otorgarle títulos nobiliarios.

Sin duda ejerció influencia durante unos años en el rey, y por supuesto se enriqueció. Algo que también le causó enemistades con los integrantes de la vieja nobleza, que siempre la consideraron como una burguesa advenediza. Aún así eso no impidió que ella mantuviera la amistad con Luis XV, incluso una vez que pasó el tiempo y ya no eran amantes.

Y si la aristocracia no la quería demasiado, no ocurría lo mismo con la intelectualidad de la época. A la cual siempre apoyó. De hecho en este cuadro la vemos rodeada de libros, con una mandolina que plasma su afición por la música, con dibujos, con porcelanas de Sevres y con elegantes telas, incluso ella aparece sentada y bordando.

Aún así, entre tantos elementos el rostro hermoso de Madame de Pompadour destaca. Y eso que la obra se hizo en 1763, cuando ya superaba los 40 años de edad y le quedaba solo unos meses de vida, porque aunque fue bella, culta y encantadora, lo cierto es que su salud siempre fue algo débil y falleció prematuramente con solo 43 años.

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