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Madonna Magníficat, Boticelli

Publicado por Laura Prieto Fernández

Sandro Boticelli es una de las figuras más destacables de la pintura del Quattrocento en Italia, sus obras desprenden belleza y delicadeza a partes iguales. Al contrario de lo que pudiera parecer, el artista trabajó tanto la pintura religiosa como la mitológica si bien es ésta última la que mayores éxitos le ha otorgado. En este artículo se pretende precisamente realizar un pequeño acercamiento a una de las obras de temática religiosa más destacadas en la producción de Boticelli, La Madonna del Magníficat.

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Boticelli (1445 – 1510) es uno de los artistas más aclamados del Renacimiento italiano. Su carrera artística comenzó en el taller de Filippo Lippi cuando el artista contaba con catorce años de edad, bastante más mayor de lo que acostumbraban a ser los aprendices por aquel entonces; no obstante, su formación en otros campos previos a la pintura le permitiría desarrollar un estilo más global y unitario que le valió el favor de los grandes mecenas de su época.

La obra que aquí analizamos, La Madonna del Magníficat es un óleo sobre tabla con formato redondeado; el tondo fue muy popular en la época renacentista sobretodo en la decoración de las villas y palacios urbanos. No sabemos mucho acerca de quién pudo encargar la obra pero la calidad de los materiales utilizados en su composición –sobre todo por la abundante cantidad de pan de oro utilizado en la pieza que incrementaría notablemente su recio- nos hacen suponer que se trataba de destacados miembros de alguna de las familias más importantes de Florencia, quizás los Médicis o los Rucellai.

Parece ser que la pintura dataría de los primeros años de la década de los ochenta y en ella se representa a la Virgen María que aparece escribiendo unos salmos mientras es guiada por la mano de su Hijo. A su alrededor una corte de cinco ángeles la agasajan colocándole una corona y sujetándole el libro en el que escribe. Precisamente el nombre de la pieza viene del salmo que María escribe en la hoja derecha y que comienza con la palabra Magníficat; mientras, en la hoja de la izquierda se puede apreciar un salmo de San Zacarías patrono de Florencia.

Parece ser que la Madonna del Magníficat es deudora de una Natividad anterior que había pintado Boticelli algunos años antes; no obstante en esta ocasión el artista ha sabido adaptar mucho mejor las figuras al marco que las contienen de manera que toda la composición adquiere una gran sensación de movimiento circular acorde al formato de la tabla.

Las figuras quedan resguardadas bajo un arco de medio punto que sirve de marco arquitectónica y que nos muestra los gustos clasicistas de la época. Mientras, al fondo de la composición aparece un paisaje natural que se deja ver a través de una ventana y que nos remite a las influencias de las pinturas flamencas desarrolladas al Norte de Europa. La luz dulce y dorada modela los rostros de los ángeles e incide particularmente en la Virgen y el Niño captando nuestra atención.

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