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Pájaro de desván de Luis Masriera

Publicado por A. Cerra

Esta obra de Luis Masriera (1872 – 1958) está en el Museu Nacional de Catalunya en Barcelona, y es una obra que invita a la ensoñación respecto a su significado. Lo cierto es que podría ser un autorretrato psicológico del propio autor, que en la fecha que realizó la obra, el año 1898, tendría una edad similar a la del muchacho representado.

Pájaro de desván de Luis Masriera

El cual además está en un desván viendo cuadros, tal vez los suyo o los pintados por su familia, ya que Luis Masriera era hijo de un pintor y sobrino de un orfebre. Y de hecho, él a lo largo de su vida también desarrolló ambas faenas, además de otras tareas creativas como escenógrafo y hasta trabajó como director teatral. Además de que en su años de madurez se interesó mucho por la gestión cultural y de museos, al mismo tiempo que fue acumulando una interesante colección de arte oriental.

En definitiva, que fue un personaje de lo más inquieto y creativo, por ello esta imagen podría ser un retrato de sí mismo en sus años más jóvenes, cuando todavía soñaba con sus futuras creaciones. Unas creaciones en las que fue evolucionando estilísticamente con el paso del tiempo, ya que si en esta obra de juventud se nos muestra como un pintor realista, más adelante se adentró en la estética modernista y también en el art decó, sobre todo cuando afrontó sus creaciones con esmaltes y en sus piezas de joyería.

Lo cierto es que pictóricamente tenemos que considerar a esta obra de juventud como una de sus grandes realizaciones por los muchos detalles y elementos de interés que descubrimos. Realmente podemos sentir el ambiente de un desván, incluso el polvo en el ambiente o la suciedad en los rincones o en los detalles de ebanistería resaltados en esa cómoda antigua de madera en la que está sentado el muchacho. Consigue incluso darnos cierta idea de temperatura, y notamos que ese desván de ser un sitio bastante frío, ya que lleva dos pantalones.

La escena sencillamente es la de un chico que sueña con pintar, que se va al desván donde está en soledad, donde puede fumar y donde reflexiona sobre lo que le gustaría crear, mientras observa un cuadro, del que nosotros solo vemos su parte trasera. ¿Puede ser un cuadro de él mismo que no le termina de convencer y mira como de refilón todo aquello que no le gusta y quiere mejorar? O, ¿puede ser un cuadro de otro, tal vez de su padre, y lo mira ladeado con cierta envidia ansiando dominar la técnica del mismo modo? Lo cierto es que no se sabe, y ese en gran parte es el encanto de esta obra.

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