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Rafael: Díptico del Caballero dormido y las Tres Gracias (I)

Publicado por Laura Prieto Fernández

A lo largo de la época renacentista muchos artistas realizaron cuadros alegóricos en los que tras un tema supuestamente liviano y superficial, se escondía una enseñanza mucho más moralista; en el renacimiento la corriente neoplatónica y el virtuosismo serán dos de las alegorías más destacadas de la época. Es precisamente en este sentido donde podemos encuadrar el díptico de Rafael que aquí nos ocupa.

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Parece ser que a principios del siglo XVI, entre 1504 o 1505, el artista del Renacimiento Rafael de Sanzio realizó un pequeño díptico que incluiría dos de sus lienzos más famosos, hoy ya separados: El sueño del Caballero que en la actualidad se conserva en la National Gallery de Londres y Las tres gracias, obra que se encuentra en el Museo de Condé de Chantilly en Francia. Hasta ahora, parecía claro que el comitente del lienzo habría sido Scipione di Tomaso Borghese, sin embargo algunos historiadores del arte apuntan a que en realidad, el comitente del díptico podría ser Francesco Maria della Rovere al que también se le ha considerado como el modelo del lienzo Joven con manzana o Muchacho con manzana.

Sea como fuere, lo cierto es que en esta ocasión el artista Rafael de Sanzio (1483 – 1520), una de las figuras claves de la estética renacentista italiana que junto con Leonardo y miguel Ángel forma la gran Triada Renacentista, nos presenta un pequeño díptico cuyos lienzos de formato cuadrangular apenas superan los diecisiete centímetros de lado.

En el sueño del caballero Rafael representa a un joven dormido en primer plano bajo un pequeño laurel y flanqueado por dos figuras femeninas, parece ser que la obra representa el sueño de Escipión, un relato tomado del propio Cicerón sobre la vida del general romano Escipión el africano. Rafael pudo inspirarse en un antiguo poema de Sicilio Italico conocido como La púnica, en el que se narra la Segunda Guerra Púnica. Así el artista ha representado al general dormitando bajo la sombra de un laurel, símbolo de la victoria; en su ensoñación se le aparecen Minerva y Afrodita, la primera como diosa de la sabiduría y la guerra le ofrece al general un libro y una espada, mientras que la segunda, como diosa del amor, le hace entrega de un pequeño ramo de flores silvestres.

Son varios los cartones y dibujos preparatorios que se han conservado acerca de esta obra, en ellos vemos como el artista ha realizado algunos cambios sobre todo en las figuras de las diosas ya que Afrodita debía estar representada en un principio, con un vestido mucho más ligero.

La obra se desarrolla en un paisaje natural abierto en el que el artista se ha recreado representando maravillosamente una gran perspectiva a través de múltiples caminos que concurren en unas construcciones urbanas, mientras que aún más al fondo se divisan unas montañas azuladas en las que, debido a la neblina los contornos se desdibujan como anunciando las formas del sfumato que pocos años más tarde se pueden apreciar en las obras de Leonardo da Vinci.

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