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Senecio, Paul Klee

Publicado por Laura Prieto Fernández

Las máscaras de origen africano fueron algunos de los objetos que más llamaron la atención de los artistas vanguardistas del siglo XIX y XX, quizás el ejemplo más claro de la influencia que estos objetos tuvieron en los pintores de la época sea el famoso cuadro de Las señoritas de Avignon que realizó el artista español Pablo Picasso en el año 1907; pero no sólo Picasso creó grandes obras a partir de la influencia de estas máscaras africanas, la obra que aquí analizamos es una de las pinturas más representativas del pintor Paul Klee y en ella también se puede apreciar los ecos de las mascaradas africanas.

senecio

Paul Klee (1879 – 1940) es uno de los pintores de origen suizo más representativos de toda la historia del arte y uno de los artistas vanguardistas más destacados de su tiempo. Klee comenzó sus pasos en el mundo del arte estudiando a los clásicos en la ciudad de Berna, posteriormente se trasladó a la Academia de Múnich donde se puede apreciar la influencia del estilo modernista en sus composiciones. A lo largo de su carrera artista el pintor fluctuó entre los diversos movimientos o corrientes artísticas, de esta manera podemos encontrar cuadros en los que el pintor se decanta por el surrealismo, otros con influencia expresionista y otras pinturas con influencia de la abstracción.


La obra que aquí nos ocupa y que aparece titulada por el propio artista como Senecio (un guiño al filósofo Sócrates y al nombre de una flor venenosa) pertenecería a esta última corriente artística. La obra dataría de la década de los veinte, en torno al año 1922 y se trata de un óleo casi cuadrangular –cuenta con poco más cuarenta centímetros de ancho y treinta y ocho de altura- realizado en óleo sobre cartón con una imprimación de yeso y gasa.

Tras las formas abstractas podemos ver la representación de una figura humana en primer plano como si de un retrato se tratase. Las formas geométricas nos dejan adivinar los distintos elementos de modo que el rostro es una gran circunferencia, el cuello un cuadrado y lo poco que se deja adivinar del torso sería un rectángulos con las esquinas redondeadas. En el rostro del personaje podemos apreciar como el artista ha divido la circunferencia en cuatro zonas o regiones diferentes y como a través de formas geométricas logra recrear distintos elementos: así por ejemplo en el ojo izquierdo un arco de circunferencia dibuja una ceja mientras que en el derecho, la ceja viene marcada por un perfecto triángulo.

Los colores son cálidos y se superponen en manchas unos con los otros configurando el personaje y situándose en armonía con el fondo neutro de color anaranjado. La obra pertenece a una serie de pinturas que el artista realizó durante los años veinte con temática circense, de esta manera nuestro personaje conformado por manchas de colores remite a las vestimentas de los arlequines y está en consonancia con otras obras del artista como por ejemplo The Clown.

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