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Kairuan, 1914, 42 de Paul Klee

Publicado por A. Cerra

Kairuan, 1914, 42 de Paul Klee

En la primavera del año 1914 el pintor suizo Paul Klee (1879 – 1940) emprendió un viaje de 15 días a Túnez junto a los también artistas Louis Moilliet y August Macke. Un viaje en el que todos ellos realizaron numerosos dibujos, bocetos y acuarelas de los paisajes y sensaciones que le provocó ese país del norte de África. Pues bien, en el caso de Klee la última de las acuarelas que pintó fue esta, una obra que hoy en día se conserva en la Fundación Colección Kurt Fried, en el museo de la ciudad alemana de Ulm.

El propio Klee escribió en su diario de viaje lo siguiente respecto a eta obra realizada sobre papel y cartón:

El viaje a este destino tan exótico a comienzos del siglo XX nació con el objetivo de romper con las costumbres visuales anquilosadas. Y realmente desde el primer momento, tanto Klee como sus compañeros de experiencia comenzaron a sentir que sus expectativas se iban a cumplir y se dejaron impresionar por toda aquella atmósfera desconocida.

Primero estuvieron en la capital del país y sus alrededores. En boca de Klee, allí descubrieron unos colores más suaves. Mientras que los colores claros en Europa consideraban que hacía daño, aquí no. Aquí les seducían. Y esas sensaciones creativas se multiplicaron cuando llegaron a Kairuan, una de las ciudades santas del Islam y con mezquitas de enorme valor religioso, histórico y artístico.

Una vez llegados a Kairuan, el pintor suizo relató en su diario una de sus frases más célebres:

Y fruto de ello son imágenes como esta, donde el pintor pretende plasmar el tiempo y el espacio, pero sobre todo las relaciones que existen entre objetos naturales y humanos, los cuales componen una especie de sinfonía a partir de acordes de color, que se integran en una red de aspecto geométrico que da unidad a todo el conjunto.

Es el paisaje pintado por un artista de vanguardia, un creador que aquí todavía es figurativo, pero que está poniendo las bases para muchas composiciones posteriores de concepción abstracta y cubista. De hecho, en la pintura de Klee hubo un antes y después de esas semanas pasadas en el exótico, luminoso y colorido Túnez.