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Tondo Doni, Miguel Ángel

Publicado por Laura Prieto Fernández

El Tondo Doni es una obra renacentista realizada por el inigualable artista renacentista Miguel Ángel Buonarroti (1475 – 1564). La obra tiene forma redondeada, tondo, con un diámetro de 1,2 metros y fue realizada en torno a 1503 y 1504 por encargo de Angolo Doni un conocido tejedor renacentista para conmemorar su matrimonio con Alexandra Cecala, la hija de un importante banquero; además es importante señalar como durante la época renacentista las obras pictóricas con formato circular estaban asociadas al matrimonio como símbolo de unidad y eternidad. Miguel Ángel realizó la obra en una técnica mixta de óleo y temple sobre tabla de madera de hecho, este tondo es la única obra que el renacentista pintará sobre este tipo de soporte.

tondo doni

En sí la pieza representa una Sagrada familia pero su trascendencia va mucho más allá: en un primer plano aparece la Virgen que en una complicada postura sostiene al Niño Jesús en su hombro derecho, tras ellos se encuentra San José que está completando el conjunto principal. En segundo plano aparece, tras una balaustrada, la figura de San Juan Bautista niño y un grupo de personajes desnudos, los ignudi. Es precisamente estos ignudi los que mayor controversia causan a la hora de analizar la iconografía de la obra: algunos han visto el tondo como una interpretación de la historia del hombre vinculado con la Salvación, así los hombres desnudos podrían hacer referencia a la humanidad pagana desconocedora de la ley divina, ante legem; San Juan y San José simbolizarían la etapa mosaica de la humanidad y por fin, la Virgen y el Niño sean la representación de la salvación divina. Esta interpretación está muy ligada a la corriente neoplatónica que rodeaba a Miguel Ángel en la Florencia de los Médicis donde se encontraba el artista cuando realizó esta obra.

Pese a ser una de las obras primeras obras importantes del artista muestra a la perfección la debilidad que sentía el genio por las formas escultóricas, los personajes son figuras corpulentas más ligadas a las formas escultóricas que a las pictóricas. La Virgen por ejemplo, no está representada como una joven delicada sino como una matrona-Madre de la Iglesia- fuerte y muy musculada, el mismo formato que Miguel Ángel utilizará en las sibilas de la Capilla Sixtina y alejado de la dulzura y delicadeza de La Piedad. Su intrincada postura es además el eje sobre el que gira toda la composición: la Virgen presenta una curva helicoidal girando sobre sus rodillas hincadas en el suelo para recoger al Niño que le entrega San José. Éste también está agachado, en cuclillas, con un gesto inestable. Parece como si el conjunto principal estuviera en un precario equilibrio sostenido por una fuerza sobrenatural, es precisamente este desequilibrio el que anticipa en el Tondo Doni los primeros pasos de Miguel Ángel hacia el estilo manierista.

La paleta es bastante agradable con el predominio de colores terrosos que se ven opuestos al intenso azul de los ropajes de María y San José. El método de trabajo seguido por el artista se contrapone a las influencias flamencas de la época: desde los Países Bajos se había importado un método de trabajo al óleo a través de finas capas de veladuras que permitían observar los distintos estratos trabajando desde los colores más claros hasta los más oscuros; Miguel Ángel a través de una inversión desde los tonos oscuros hasta los más claros consigue un nuevo efecto denominado cangianti.

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