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Psychological Morphology de Roberto Matta

Publicado por A. Cerra

El chileno Roberto Matta (1911 – 2002) parecía que iba a tener una vida muy alejada de la pintura de vanguardia. Su formación fue la de un arquitecto, y como tal viajó a París con apenas 20 años para trabajar ni más ni menos que con Le Corbusier. Sin embargo, en la capital francesa iba a tener unos contactos cruciales para su trayectoria, ya que por motivos de lengua rápidamente se relacionó con Picasso y Joan Miró. Y poco después, en 1934, viajó a España donde conoció a García Lorca y también a Salvador Dalí.

Psychological Morphology de Roberto Matta

Eso iba a ser crucial para que definitivamente se volcara en el arte de la pintura, y especialmente dentro de la corriente del Surrealismo. De hecho entre sus amistades se fueron sumando personajes como René Magritte o Marcel Duchamp.

Así que en 1938 realizó su serie de obras tituladas Morfologías Psicológicas en las que opta abiertamente por un tipo de pintura automática. Absolutamente automática, todo aquello que le viene a la mente lo traslada al lienzo. Es su inconsciente el que se expresa de forma libre, sin que exista mediación alguna de razonamiento. Por eso fue alabado hasta el exceso por los integrantes del movimiento surrealista, con el poeta André Breton a la cabeza, el mismo que una década más tarde lo expulsó del grupo por demasiado heterodoxo.

En esta serie de Matta, como podemos ver en esta obra que posee la Fundación Telefónica, el artista se nos muestra apasionado por el color, unos colores fuertes, y también por unas formas a medio caballo entre la abstracción y lo figurativo. No son completamente reconocibles pero no abstractas por completo. Tienen algo de orgánico.

Lo cierto es que tras ese tiempo en Europa, el chileno retornó a América, pero a la del Norte, donde estableció contacto con Jackson Pollock o Robert Motherwell y es evidente que sus ya famosas Psichological Morphologys influyeron en estos artistas y en los comienzos del Expresionismo Abstracto.

A partir de ahí siguió viajando, primero a México donde el muralismo le cambió su concepción de formato, de forma que a partir de ello sus obras son mucho más grandes. Después, en los 50, estuvo en Cuba, donde su arte ganó en realidad y en conciencia política. Se implicó enormemente con la Revolución Cubana y también con otros movimientos de izquierda en Latinoamérica, por supuesto con los relacionados con su propio país, Chile donde iba a surgir un personaje de la envergadura del socialista Salvador Allende. Pero aún así, aunque su arte ya nunca abandonó su contenido social, siempre tuvo un ingrediente surrealista, eso sí, ahora mucho más dominado por lo figurativo.

Sin duda una trayectoria vital y artística de lo más personal, inesperada y también muy interesante la de Roberto Matta, que finalmente falleció en Italia en el año 2002.

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