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Cinco mujeres en la calle de Kirchner

Publicado por A. Cerra

El pintor expresionista Ernst Ludwig Kirchner comenzó a formarse a principios del siglo XX como pintor en la ciudad de Munich, donde trabajó con un reputado diseñador del llamado Jugendstil. Con ello adquirió formación en xilografía y también aprendió mucho sobre estampación y sobre la pintura medieval de Alemania.

Cinco mujeres en la calle de Kirchner

Más tarde, en 1905, se fue a Dresde a estudiar arquitectura, si bien aquí fue donde definitivamente se decantó por la pintura y formó el famoso grupo El Puente, clave para el desarrollo del Expresionismo alemán. No obstante no fue allí donde logró su estilo característico. Eso aconteció más tarde en Berlín, donde se instaló en 1911.

Es allí donde pintaría dos años después esta obra de Cinco mujeres en la calle. Es un cuadro donde se ven resumidas muchas de las características habituales de su arte. Son formas angulosas y cerradas, a base de pinceladas paralelas. Y como en tantas otras de sus obras, como en Las hermanas, las protagonistas son mujeres. Si bien en el caso de la tela que nos ocupa no se puede asegurar que haya querido pintar a damas de la alta burguesía berlinesa, porque quizás el objetivo de este cuadro fuera retratar a un grupo de prostitutas, quizás de alta alcurnia, que pasean por la ciudad como si fuera sombras.

En la tela, que es de grandes dimensiones (120 x 91 cm.), el pintor recrea unos colores bastante duros e incluso unas formas un tanto agresivas, rozando así la idea del esperpento, ya que con la imagen tiene una clara intención de crítica mordaz a la sociedad de su tiempo. Para ello usa fuertes empastes y con líneas duras construye casi de manera violenta a cada mujer, que quedan aisladas entre sí, y también aisladas de nosotros los espectadores. Las coloca como columnas verticales una junto a otra, pero no hay comunicación ni relación alguna. Son como siluetas recortadas sobre el fondo amarillo, si bien en esas formas sencillas se aprecian detalles como sus sombreros, los abrigos o los rostros muy maquillados.

Sin embargo esa idea de silueta nos la da por el motivo de que Kirchner no tiene intención de realzar los volúmenes de cada mujer, sino que solo quiere contrastarlas mediante el color. Unos colores en los que predominan las gamas de los fríos, de los azules, los negros o los verdes, siempre en tonos muy agresivos a la vista.

Lo cierto es que todo es color, y también líneas. Unas líneas que no deberíamos calificar de dibujo sino de pinceladas gruesas, ya que con eso construye los rasgos faciales de las mujeres. En definitiva, puro Expresionismo.

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