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Villa Rotonda de Palladio

Publicado por Chus


De todas las villas que el arquitecto renacentista véneto Palladio (Andrea di Pietro della Góndola) hace en la campiña de Vicenza, ésta la denominada Villa Rotonda (villa Capra, o villa Capra-Valmarana) es la más famosa. Fue edificada en el año 1566, en un paisaje ideal, construida como mansión de un funcionario del Vaticano, llamado Paolo Almerico, que después de ejercer una serie de cargos al servicio de Pío IV y Pío V, regresó a Vicenza, cargado de dinero.

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La casa se erige en la cima de una colina sobre un basamento, quedando los sótanos para las cocinas y la administración. Sobre la terraza a la que se sube por cuatro monumentales escaleras orientadas a cada uno de los puntos cardinales, se levanta la casa de planta cuadrada, que tiene los dormitorios en los ángulos y en el centro una gran sala circular cubierta con una gran cúpula. Las cuatro escalinatas cuentan con sus correspondientes columnatas jónicas, que sostienen sendos frontones triangulares, con decoración con esculturas de Lorenzo Rubini imitando a las clásicas, claramente inspiradas en las fachadas de los templos clásicos, que en este caso serían hexástilas. Esto es un aspecto novedoso, ya que se le da a una vivienda el tratamiento de un edificio religioso, siendo la primera vez que se usa una cúpula para un edificio que no sea religioso. También es novedoso y es creación del gran arquitecto Palladio, la relación de la villa con el paisaje, lo mismo que sus volúmenes cúbicos y su rigurosa simetría, no solo en el exterior sino en la estructura de la planta. Palladio, en su libro, “Architettura”, le dedicó un capítulo al estudio de las villas o casas rurales, y concede un importante lugar a su ubicación, con lo que por primera vez, en Occidente, la arquitectura se integra en el paisaje como ya sucedía en el Asia Oriental. Además intentando conseguir la misma insolación en toda la casa, rotó la planta cuarenta y cinco grados con respecto a los cuatro puntos cardinales. En la Rotonda, Palladio armoniza la naturaleza y el cálculo de proporciones de la villa, con lo que consigue una auténtica obra maestra que, con sus cuatro elegantes peristilos jónicos de acceso nos traslada al clasicismo más puro. La altura y la longitud del edificio están perfectamente delimitadas por un sistema de proporción que deriva de Alberti y, en última instancia de Vitrubio. Esta combinación de cuadrado (la planta) y círculo (cúpula) es característica del Renacimiento, aunque como resultado final se obtiene, gracias a los pórticos, la forma de cruz griega. El conjunto del edificio refleja simetría, perfección, armonía, en definitiva, los parámetros del Renacimiento.

La influencia del arquitecto fue particularmente importante en Inglaterra y, a través de ella, en los Estados Unidos, lugar en el que el Neopalladianismo perdura hasta casi los años finales del siglo XIX, especialmente en las casas señoriales del sur. Por su simplicidad y reposo es también fuente de inspiración de muchos arquitectos neoclásicos que lo van a considerar como un referente fundamental en las creaciones arquitectónicas civiles.

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