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Acueducto Segovia

Publicado por Laura Prieto Fernández

El acueducto de Segovia es, sin ningún género de dudas, la obra más destacable del imperio romano en la antigua Hispania. Ubicada en la ciudad de Segovia esta imponente construcción de ingeniería es el mejor de los acueductos conservados en toda la Península Ibérica y a día de hoy se ha convertido en uno de los símbolos e iconos que definen la ciudad castellanoleonesa.

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Pese a que no se conserva la placa de bronce que se ubicaba en la zona superior y que llevaría grabada la fecha de su construcción actualmente se ha datado de entre los siglo I o II d.C. Está realizado en grandes pilares de piedra granítica rectangulares unido entre sí sin ningún tipo de argamasa, en seco, lo que se ha conocido como sillería isodoma; la parte superior del specus, canal por el que discurría el agua, estaba realizada en opus mixtum y recubierta de tejas con el fin de evitar las impurezas.

Con sus veintiocho metros de altura y quince kilómetros de longitud, el acueducto trasportaba el agua desde en manantial de Fuenfría en la Sierra de Guadarrama hasta la ciudad romana. Los acueductos surgieron como canalizaciones destinadas a dotar de agua las ciudades que se encontraban alejadas de los manantiales salvando los accidentes geográficos gracias a arquerías superpuestas, en el caso del acueducto de Segovia son arcadas de medio punto sostenidas por gruesos pilares sin embargo en el XV algunas arcadas reconstruidas se hicieron en arcos apuntados.

Aprovechando la continua pendiente el agua era transportada desde el manantial para acabar primero en una cisterna conocida como El Caserón y desde allí a la Casa de las Agua donde el líquido elemento se decantaba y se eliminaba de impurezas. A continuación se transportaba hasta la misma ciudad, un recorrido de casi ochocientos metros de longitud a través de sucesivas arcadas. En las zonas de mayor desnivel se levantaron dos arquerías superpuestas, la inferior de mayor grosor y altura que permitía seguir con el transporte salvando la pendiente. A lo largo de todo su recorrido el acueducto presenta un total de ciento sesenta y seis arcadas.

Las características propias de la obra hace que en ella se hayan omitido los elementos decorativos, tan sólo se decoraba con sencillas molduras y con dos pequeños nichos que albergarían las esculturas de algún dios –posiblemente un Hércules Egipcio- y en los que hoy se encuentran las esculturas de los patronos de la ciudad, la Virgen de Fuencisla y un San Sebastián.

En su larga historia el acueducto ha sufrido algunas remodelaciones, la más importante en el siglo XV cuando los Reyes Católicos usaron la construcción romana para abastecer de agua la Casa de la Moneda, pero en esencia sigue el modelo primitivo ya que tan sólo se sustituyeron unos pocos sillares deteriorados y se reconstruyó las arcadas que presentaban serios desperfectos. La contaminación ha sido uno de los mayores problemas de conservación del monumento, hasta 1992 los vehículos circulaban por debajo de la construcción en la plaza Azoguejo, la zona donde alcanza su mayor altura.

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