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Arco del Deán de Zaragoza

Publicado por A. Cerra

Por regla general, allá donde hay una catedral muy cerca se encuentra un palacio episcopal que sirve de residencia del obispo y de despacho para todos sus subordinados y servicio personal. Eso viene siendo así desde la Edad Media, cuando los obispos eran muy poderosos y organizaban gran parte de la vida política de las ciudades.

Arco del Deán en Zaragoza

Pero los palacios episcopales no eran las únicas construcciones destacadas que construía la curia religiosa en torno a los grandes templos. Un buen ejemplo lo encontramos en Zaragoza, donde todavía permanece en pie la conocida como Casa del Deán y sobre todo el Arco del Deán que desde que se construyó en el siglo XIII une la cabecera de la propia catedral de San Salvador con la vivienda de este importante cargo religioso.

Al fin y al cabo el deán ocupa el segundo puesto en el escalafón de cargos catedralicios. Por encima de él solo está el obispo, o en el caso de Zaragoza el Arzobispo, ya que en esta ciudad española existe este cargo al haber dos catedrales: la citada del Salvador y la Basílica de Nuestra Señora del Pilar.

El caso es que el deán se ocupaba del funcionamiento interno del templo, tenía que supervisar que todo lo que ocurriese en la catedral, de ahí que su vivienda esté habitualmente muy cercana. Pero se cuenta que el primer deán de Zaragoza era un tipo especialmente huraño y soberbio, e hizo construir en el siglo XIII este arco para no tener que pisar el mismo suelo que los feligreses y el pueblo llano.

Hasta aquí no es nada raro, ya que hay muchos otros casos de construcciones semejantes, incluso mucho más grandes, como el famoso Corredor Vasariano en Florencia que une ni más ni menos que la Galería degli Ufizzi con el Palacio Pitti, todo propiedades de los Medicis que hicieron construir este paso elevado que cruza sobre el propio Ponte Vecchio, de manera que no tuvieran que cruzar con las gentes florentinas.

Sin duda el Arco del Deán de Zaragoza es una construcción menos grandiosa que la del famoso puente de Florencia. Pero también tiene su interés. Por dos motivos. El primero por la leyenda que rodeó su construcción. Ya que se cuenta que el Deán no contó con el apoyo del resto de los cargos religiosos para realizar esta obra, así que recurrió a un pacto con el diablo para que le ayudase. Y el maligno accedió, pero a cambio de poder quedarse con las almas de todos aquellos incautos que pasaran bajo la arcada.

Y por otra parte, ya en el campo artístico, el Arco del Deán posee un ventanal realmente hermoso, hecho posteriormente en el siglo XVI. Un ventanal ajimezado sobre el ladrillo de factura gótica y que crea una galería que se asoma al exterior, y en la que se funden al mismo tiempo elementos de la ornamentación de dos estilos exclusivamente hispanos: el mudéjar y el plateresco.

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