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Bolsa de Ámsterdam de Berlage

Publicado por A. Cerra

Hoy en día la Bolsa de Ámsterdam es un edificio más moderno y amplio, por ello esta primera construcción destinada a Bolsa de Valores, hoy en día se denomina la Bolsa de Berlage, en honor a su arquitecto Hendirk Petrus Berlage, que la levantó entre los años 1896 y 1903. No obstante en la actualidad el inmueble sigue destacando en el panorama arquitectónico y cultural de la gran ciudad holandesa, ya que se utiliza como espacio para exposiciones, conciertos o conferencias.

Bolsa de Ámsterdam exterior

Su arquitectura hay que ponerla en el contexto en el que se realizó, es decir a caballo del siglo XIX y XX, un momento en el que había diversas corrientes constructivas, entre ellas la del “eclecticismo historicista” en la cual destacó enormemente H. Petrus Berlage (1856 – 1934). En él de alguna forma se reúnen todas las influencias vigentes en esta época. Desde la pasión por las artes y oficios de teóricos como Ruskin y Morris, hasta la pasión por el Medievo que mueve los trabajos del arquitecto y restaurador Viollet le Duc.

Pero además está el interés por las tradiciones locales, de ahí el uso de ese peculiar ladrillo tan habitual en muchas edificaciones de los Países Bajos. Sin olvidar la sociedad en la que se está creando semejante inmueble: un periodo en el que pugna los impulsos de la tradición y el empuje de la innovación, se enfrenta la burguesía mercantil a las ideas del incipiente socialismo, o la artesanía tiene que convivir con la ingeniería.

Todo ello se da cita en este edificio de Berlage, el cual además tiene otra característica destacable: el gusto por la desnudez, la pureza de formas y la ausencia de ornamentación. Algo que le emparenta con otro arquitecto europeo de la época: Adolf Loos.

Si miramos por fuera el edificio llama la atención su imponente volumen y sus formas rectas, todas ellas levantadas con ladrillos rojos. Es cierto que posteriormente destacará por su empleo del hormigón armado, al que le dio unas posibilidades espaciales y visuales realmente inspiradoras para otros artistas de los Países Bajos. Sin embargo, aquí ese ladrillo es lo que da total solidez a la construcción. Y también austeridad, solo rota por algún friso cerámico y la torre que rompe la altura de la Bolsa.

Precisamente en la base de la torre está el acceso al interior, donde vuelve a dominar el ladrillo en las paredes, si bien ahora también es importante el papel que cumplen las superficies de cristal así como los elementos estructurales de hierro.

Bolsa de Ámsterdam interior

En ese interior hay grandes espacios para el desarrollo de las operaciones bursátiles que se hacían originalmente. En concreto con tres ámbitos diferenciados, la compra-venta de cereales, de materias primas y de valores mercantiles. Unos espacios que quedan iluminados gracias al altísimo número de ventanas del edificio. Unas ventanas de ritmos fijos y sobrios que son lo que realmente anima la construcción.

Este edificio de Ámsterdam fue la primera gran obra de Berlage, y le proporcionó prestigio y más encargos posteriores como por ejemplo, el Museo Municipal de La Haya.

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