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Castillo de Almansa

Publicado por A. Cerra

El castillo medieval de Almansa, en la provincia española de Albacete, es una de las fortalezas mejor conservadas de todo el país.

Sus auténticos orígenes se remontarían a los tiempos de la presencia almohade en esta zona de La Mancha, fronteriza con las regiones de Valencia y Murcia, cuando los musulmanes levantarían una primera fortaleza en el Cerro del Águila. Sin embargo, una vez que se establecieron ya los castellanos, aquella obra inicial se iría ampliando, primero a comienzos del siglo XIV bajo el gobierno de Don Juan Manuel, un caballero que combinó la letra con la espada, ya que publicó obras literarias como el Conde Lucanor.

Castillo de Almansa

Castillo de Almansa

Pero tras esas primeras reformas, el Castillo de Almansa pasaría a mano de los Pacheco, los nuevos marqueses de Villena, quiénes a partir de mediados de ese mismo siglo XIV y con el gobierno de Juan de Pacheco, le dieron un aspecto muy parecido al que tiene en la actualidad. Un aspecto recuperado tras una profunda restauración, ya que el castillo sufrió décadas de abandono e incluso fue escenario de guerras posteriores como la célebre Batalla de Almansa en el siglo XVIII.

De todo el conjunto, posiblemente lo que más llame la atención es la torre del Homenaje, así como las torres semicirculares de las murallas y la sólida barbacana.

El mismo acceso actual, da una idea de que el emplazamiento se eligió para ser un baluarte inexpugnable. E incluso en el interior, se ve el espacio se divide en diversos recintos a varias alturas, en una evolución progresiva que tiene su punto más bajo en la barbacana defensiva, y el más elevado en la torre del Homenaje. Y todo ello en una fortaleza que ocupa más o menos 100 metros de largo por apenas 30 de ancho, adaptándose así por completo a la forma natural del Cerro del Águila.

La entrada se realiza cruzando la barbacana, construida en forma curva, lo que obligaba a los atacantes a maniobrar y no poder ir directos, mientras que los defensores prácticamente podían oponer resistencia desde la vertical.
Desde ahí se llega al llamado patio de armas, que en origen un espacio de trabajo y de almacenaje. Y sobre todo una zona de conexión entre las distintas partes del castillo.

Y por último en lo más elevado se encuentra el elemento más destacado: la torre del Homenaje. Una obra de planta cuadrada realizada con sillería y mampostería. Eso en cuanto al exterior, pero lo mejor está dentro ya que tiene una cubierta de bóveda de crucería gótica, donde los nervios se realizan en piedra y el resto en ladrillo. Además en las claves se conserva el escudo heráldico de los Marqueses de Villena.

La torre tenía varias plantas en su interior, y se podía ascender hasta su terraza superior mediante una escalera de caracol tallada en la roca, un elemento que ha sorprendido mucho a los investigadores y que le dan una personalidad especial a todo el Castillo.

Categorías: Arquitectura, Gótica